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[Review de cine] Yo soy Simón

Sinopsis: Todo el mundo merece una gran historia de amor, pero para Simon Spier (Nick Robinson), un chico de diecisiete años, resulta ser un poco más complicado: todavía no le dice a su familia o amigos que es gay, y de hecho, ni siquiera conoce la identidad del compañero de clase anónimo del que se ha enamorado en línea. Resolver ambas cuestiones prueba ser hilarante, aterrador y un punto de inflexión en su vida.

El 3 de mayo se estrena en cines Yo soy Simón (Love, Simón en inglés), gracias a 20th Century Fox. Esta película es una adaptación del libro “Yo soy Simón” de Becky Albertalli, traído a Chile por Ediciones Urano.

Como pueden ya saber, la película nos cuenta la historia de Simón, un adolescente bastante común según los estándares norteamericanos. Simón es miembro de una familia de 4, vive junto a sus padres Jack y Emily y con su hermana Nora. Hijo mayor, estudiante no necesariamente popular pero cuenta con su grupo de buenos amigos, Leah, Nick y Abby.

Todo parece ser normal en la vida de Simón, quien vive su último año en la preparatoria junto a sus amigos, pero no todo es color de rosa en su vida, ya que tiene un secreto que espera no salga a la luz: Simón es gay.

Un día Blue, un estudiante anónimo, sube una confesión al sitio de chismes de la escuela confesando su homosexualidad. Simón decide comunicarse con él y empiezan a intercambiar correos, es allí donde Simón encuentra un refugio para confesar su secreto. A medida que pasa el tiempo, cada vez se va sintiendo más a gusto al hablar con Blue e incluso desea conocerlo.

En el camino su secreto sale a la luz de la manera menos apropiada y así Simón debe lidiar con las consecuencias de sus errores en su intento de proteger su secreto, ya que en su afán por mantener su comunicación con Blue, comete errores importantes que le podrían costar su relación con sus amigos.

Debo confesar que la película me gustó bastante, si bien tiene algunas costumbres y clichés gringos clásicos, también es capaz de mostrar a las “personas comunes y corrientes”, ese grupo indeterminado que no es popular pues no forma parte de los equipos deportivos, pero que tampoco es el grupo de los “outsiders” o marginados.

A veces me cuesta hablar de los adolescentes porque siento que nunca fui una adolescente común (aunque debo confesar que ya dejé de ser adolescente hace rato). A pesar de eso, creo que si logré identificarme con la película porque de una u otra forma todos queremos ser aceptados ¿quién no se ha sentido raro siendo adolescente? Puedo asegurar prácticamente con un 99.9% de seguridad que si alguien afirma que nunca pasó por la etapa de temer no ser aceptado, está mintiendo. Por eso, la película en cierto sentido le habla a nuestro adolescente interior que quería con todas sus fuerzas encajar en su grupo de amigos.

También creo que todos deseamos en algún momento tener una historia de amor, quizás soy muy idealista o quizás Disney me predispuso a pensar que el amor (no solo de pareja) es una de las cosas más importantes en la vida, pero pienso que una historia dulce es capaz de encantar casi hasta los corazones más “fríos”.

Pienso que es el momento justo para una película como esta, pues el amor (en sus distintas formas) se ha tomado la vitrina y nos ha mostrado que todos tenemos derecho a amar y ser amados, sobre todo en una época en que las relaciones por internet se han apoderado de la vida y hemos ido perdiendo el contacto cara a cara.

En general me pareció una película tierna, sencilla que aborda una problemática común de la adolescencia: la identidad. Si bien es cierto que la temática central es la homosexualidad y el amor, finalmente es necesario atravesar por esta etapa para saber quiénes somos, tomar decisiones que pueden o no definirte. ¿Cómo ser tú mismo cuando los demás te tratan diferente?

Les dejamos el trailer para que se animen a verla.

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