Este mes llega a nuestro país Mil noches sin ti, segunda parte de Esta noche dime que me quieres, de Federico Moccia gracias a Editorial Planeta.

Como parte de este reencuentro de muchos lectores con el autor, y en colaboración con Pía Andrea, les traemos una entrevista en exclusiva al autor de Perdona si te llamo amor (2008), A tres metros sobre el cielo (2008), Tengo ganas de ti (2009), Perdona pero quiero casarme contigo (2010) y Esta noche dime que me quieres (2012).

1.- ¿Cómo logras sincronizar tu proceso creativo de escritor con el de director de cine?

Son roles que se complementan entre sí. De hecho, no los llamaría roles, sino piezas de mí. Todos me permiten expresarme de manera diferente y me gusta.
Akira Kurosawa solía decir: “El cine contiene muchas otras artes; Al igual que tiene sus propias características de la literatura, también tiene sus propias características del teatro, un aspecto filosófico y atributos basados ​​en la pintura, la escultura y la música”. Así que me siento un poco como un contenedor.
Comencé temprano a trabajar con mi padre, Giuseppe Moccia, mejor conocido como Pipolo, quien fue el primer guionista cinematográfico, junto con Castellano, de varias películas con Totò, Franco Franchi y Ciccio Ingrassia y otros comediantes italianos, y luego director de algunas de los mayores éxitos comerciales de la comedia italiana de finales de los años 80 y 90.
En 1982 fue mi debut en el mundo del cine como asistente de dirección y en 1986 fui uno de los escritores de la primera temporada de Los chicos de la tercera C, una divertida serie de televisión. En 1987, mi primera prueba como director de cine con la película Bola en el centro. Luego volví a la televisión con otras series de televisión como director y guionista y también como autor de muchas emisiones en el campo del entretenimiento. Tres metros sobre el cielo era una línea divisoria, un libro y también un regreso a la gran pantalla. Ser autor implica expresarse de varias maneras. Muchas reglas de la narración de historias también son comunes en el cine.
Cuando hacemos una película a partir del libro, trabajamos para reescribir la historia contada en la novela, eligiendo los episodios más significativos a expensas de otros, precisamente porque los tiempos de una película son diferentes de los de la lectura. Cuando leemos, decidimos el ritmo. La película debe sugerir rápidamente personajes y escenarios, no puede confiar en la amplitud de la narrativa ficticia, debe ser autónoma, incluso si está vinculada a esa historia. Una traición formal y no sustancial, sin embargo. El director, sobre todo, sabe que tendrá que lidiar con lo que el espectador, que anteriormente era un lector, espera ver en la pantalla.
A partir de un libro, debemos reescribir la historia haciendo una elección entre los diversos hechos que suceden. Aunque muchas leyes de narración de cuentos son comunes en el cine, se necesita una transposición.
Cuando soy narrador de cine, me convierto en guionista y en los casos en los que comencé a partir de algo ya logrado, como un libro, es necesario volver a escribir la historia contada en la novela casi por completo, y también elegir entre los distintos episodios, intentando, sin embargo, mantener la trama intacta en sus aspectos principales. El guionista debe sugerir personajes y escenarios con escritura rápida, no tiene los amplios “espacios” de la narrativa ficticia. Además, a partir del libro y, por lo tanto, de una atmósfera ya conocida por los lectores, tiene que lidiar con lo que esperan, sabiendo que no puede transponer cada página en la pantalla. Se produce una especie de reestructuración de la trama. Es como si, después de permitirnos participar en la lectura del libro que tiene lugar en nuestro tiempo, nos abandonemos a una serie de sensaciones que van más allá de las páginas. El libro en la práctica, de hecho, la historia, comienza a funcionar de otra manera, de una manera más amplia. Escribirlo significa “traicionar” el libro un poco y es inevitable. Pero es solo una traición formal. Perdonable.

2.- Tus libros están narrados desde una perspectiva muy cinematográfica, como si el narrador fuera una especie de cámara que nos va contando lo que sucede, ¿crees que esto es parte de tu estilo? 

Definitivamente. Me muevo a través de imágenes. Quiero ver todo, incluso los sentimientos, cuándo nacen, cómo evolucionan. Así como escribo mi imaginación y me enfoco en ella. Para tener éxito, siempre estoy bien anclado en la realidad. Necesito que cada página sea creíble para mí y para el lector. Por eso mi estilo de escritura es muy “visual” y se adapta fácilmente a la transposición de películas. Hay muchos hechos, acciones, diálogos. Es lo que sucede lo que resalta y escenifica la parte profunda y oculta de los protagonistas. Los largos monólogos internos en la vida real siempre son interrumpidos por la realidad, por lo inesperado de un pequeño evento que cambia nuestra atención a otra cosa. Por esta razón, cuando escribo, no puedo tirar páginas de reflexiones silenciosas sin que ocurra nada concreto al mismo tiempo. No es posible. Lo invisible (o los sentimientos) puede mostrarlos solo a través de los hechos.

3.- ¿Qué esperas que sientan tus lectores al momento de leer estas historias? 

Siempre espero que se encuentren. Lo que nunca tuvieron el coraje de confesar y admitir. Una inspiración, un ejemplo, un golpe de ánimo en el hombro para todos aquellos momentos que carecen del coraje para actuar, para cambiar de dirección y también para saber cómo decir “No” a lo que nos aleja de nuestra verdadera naturaleza profunda. Tal vez se encuentren en alguna historia, recordarán haber dicho palabras similares a las de los protagonistas, se alegrarán o se enojarán por sus elecciones. Pase lo que pase, lo importante es que se sienten atraídos por la historia, que no pueden escapar de ella mucho después del final. Espero que las historias de mis personajes siempre sepan cómo cambiar para mejorar las de los lectores. Hablo de amor, ya sabes, pero hablo de ello no porque sea el tema más fácil del mundo, al contrario. Es el más complejo, lleno de facetas y contradicciones. Cada uno de nosotros da su propia interpretación, la define a su manera y luego, leyendo mis libros, creo que nace una comparación, como si estuviéramos sentados alrededor de un fuego contándonos mutuamente sus respectivas formas de decir y vivir un “Te amo”.

4.- ¿Qué podemos esperar de tu nueva novela? 

Una historia intensa y madura, basada en un nuevo equilibrio con respecto a la primera parte de la historia. Es un poco como estar al aire libre, ya no puedes esconderte, no hay rincones para refugiarte. Es un libro que puedes leer incluso sin saber el anterior, Esta noche, dime que me quieres, desde el cual comienza, porque después de todo, cada historia se puede entender completamente en cada uno de sus momentos y el punto de su desarrollo en el que llegas. Conocerlo te dará diferentes impresiones. En Mil noches sin ti, Sofía, Tancredi y Andrea tomaron decisiones que ellos creen que son definitivas. Trato de decirles de una manera que sea comprensible de dónde parten, o de la trama de la novela anterior. Cualquiera que no lo haya leído puede sumergirse completamente en esta última novela. Es una forma de narrar que considero necesaria, porque cada momento de la historia, precisamente, debe poder sostenerse por sí mismo.
Mil noches sin ti nos dice el coraje de no dar nada por seguro, concluido y dado por sentado. No son personajes desconectados de la vida cotidiana. Representan lo que nos sucede a muchos de nosotros todos los días. Los detalles, detalles, nombres de ciudades y personas pueden cambiar, pero estos eventos son más comunes de lo que creemos. Es la vida la que se narra. ¿Cuántas veces pensamos que hemos logrado lo que pensábamos que eran nuestros horizontes y metas? ¿Cuántas veces nos sentimos seguros y definitivos? Luego viene la vida y te dice: “No, espera, hay otro mundo por vivir”. Incluso cuando no te apetece. Y el reto está ahí. La felicidad es un destello muy fuerte, un salto hacia adelante, algo preciso que llega y te molesta. Es un punto, no una línea entera. La serenidad es más como un estado duradero. Puedes trabajar en tu enfoque de la vida para convertir cada día en una serie de puntos felices que formarán la línea de tu existencia. Pero ser feliz siempre significaría vivir solo los extremos, sería como decir que el dolor es una constante que nunca se desvanece. Son precisamente los hechos los que te obligan a hacer esto, a crecer y a crecer significa saber cómo reducir lo que nos sucede y que a primera vista parece imposible soportarlo.

5.- ¿Qué otras novelas escritas por ti, te gustaría que llegaran a la pantalla grande? 

Honestamente, todas. Cada uno, a su manera, también se puede contar a través de los tiempos cinematográficos. Esto depende de mi forma de escribir que mencioné anteriormente, esa “visualidad” con la que narra los eventos en las novelas que facilitan la transformación del libro en un guión y que se deriva de mi otro papel, el director. La historia de Sofía, Tancredi y Andrea en particular tiene el sabor de una saga, la del amor complicado que busca su dimensión y la encuentra lejos de los patrones habituales. Pero también los eventos de Nicco en Ese instante de felicidad, por ejemplo, son muy cinematográficos, en ese caso chispeantes y divertidos, una comedia real que sin duda encontraría su espacio en la pantalla grande.

6.- ¿De qué forma logras construir en Tancredi un personaje masculino que ama tanto a alguien que es capaz de seguirla para reenamorarla?

Es un personaje sólido, tenaz, complejo, orgulloso, increíblemente voluntario, a veces mortal. A veces es demasiado terco, convencido de que sus certezas son la verdad absoluta. El reto era rascarse la armadura y hacerla frágil. Solo de esta manera, solo cuando empujes a un personaje fuera de su zona absoluta, puedes entender realmente quién está más allá de la máscara que quizás se haya puesto. Si un personaje no evoluciona, la historia falla, uno ni siquiera podría escribirlo. No me identifiqué con él. En primer lugar, echo de menos sus locas riquezas, no tengo villas repartidas por todo el mundo y no compro (o trato de comprar) todo lo que veo y me gusta. Entonces no soy capaz de construir una armadura sólida como la de él. De mí, la parte que intenté transmitir a Tancredi es la de la duda. Traté de romper su impenetrabilidad para permitirle ver que solo de esta manera podría pasar la luz de la vida y golpearlo. Al contrario, Tancredi me enseñó cómo la tenacidad puede ser extrema, que los límites son solo aquellos que nos fijamos, pero que, en cierto punto, rendirse no significa ser derrotado. No me alejo porque algunas de las reflexiones de Tancredi, algunos momentos (por ejemplo, relacionados con su juventud) pertenecen a mi experiencia. Todo se mezcla con lo que hemos experimentado, especialmente las sensaciones, los lugares, las personas, y luego se agrega, se colorea, se modifica, se hace diferente para que podamos crear un personaje que se separa de nosotros. De hecho, muchos otros aspectos de su personalidad, muchas de las elecciones que hace no las comparten y no las aprecio. Pero no podemos escribir solo lo que coincide con nosotros mismos. No sería una novela. Agrego que para delinear mejor a Tancredi, la figura de Gregorio Savini, su fiel mano derecha, fue casi inestimable, casi una figura paterna que destaca todos sus aspectos

7.- Según esta historia de amor, reencuentros y nuevas oportunidades, ¿crees que el amor puede volver a nacer en circunstancias como la de Sofía y Tancredi?

El amor es lo más impredecible. Es un cálculo incorrecto, la respuesta a una pregunta que tal vez ni siquiera querría hacer, aparece cuando no lo espera y lo obliga a revisar sus certezas. Sofía y Tancredi habían puesto fin a su historia por varias razones. Estaban convencidos de que todo tenía que ir de cierta manera, porque funciona así, porque es mejor para todos, porque ciertos sueños son absurdos, etc. En cierto sentido, habían pensado que el destino les había jugado una mala pasada, haciéndolos conocer y luego diciéndoles que no era posible estar juntos. El destino, las así llamadas coincidencias, no deben convertirse en una coartada conveniente para justificar nuestra tendencia a dejar ir o sufrir lo que nos sucede, dejar ir y rendirnos. El fatalismo con demasiada frecuencia es una solución cómoda: “Así que ahora está escrito de esta manera, no hay nada que hacer” y dejamos de luchar para hacer algo para cambiar las cosas. Pero el punto es que al actuar, aunque sea de manera equivocada, pero nunca sin quedarse quieto, la vida comienza a fluir nuevamente en una dirección diferente y nos enseña algo. Tancredi y Sofía lo hacen casi sin ser conscientes de ello. Dan nuevas direcciones a sus vidas sin pensar que esto hará que se acerquen más. Cuando vas al otro lado del mundo para mantenerte alejado de alguien, siempre olvidas que el mundo es redondo.
Y es probable que, paradójicamente, cuanto más lejos vayas, más te acerques a quién te fuiste. No tenemos alternativa, este es nuestro momento, nuestro viaje, aquí y ahora. Mañana depende mucho de lo que hagamos hoy. Hoy será el recuerdo (y muchas veces la causa) del mañana. Esto es lo que les sucede a Tancredi y Sofía, pero no solo a ellos. A muchas personas No dije una excepción. En este libro les conté acerca de elecciones apresuradas, de decisiones tomadas a veces con demasiada rapidez, de errores que se han cometido demasiado, de todos los elementos que tal vez todos compartimos. Pero el error es siempre una oportunidad extraordinaria, así como la demostración de que no somos (y no podemos y no debemos) ser perfectos. El error es humano, dice el sabio, no pedir disculpas es una estupidez, agrego. Cuando sentimos que hemos exagerado o nos hemos comportado de una manera que no nos satisface, cuando sabemos que hemos lastimado a alguien, a pesar de nosotros mismos, cuando podríamos haberlo hecho mejor y, en cambio, de forma culpable, nos hemos limitado a la pereza o por despecho, todo Una vez que hemos juzgado mal sin profundizar o mentir al jalar a otras personas para que no quieran asumir nuestras responsabilidades, aquí es importante detenerse y poder decir “Lo siento”. En el amor vale tanto y quizás más. Está equivocado, tiene miedo, siempre se siente un poco incomprendido o inadecuado, no se lo considera y, a veces, exagera. ¿Cuál es el punto de no disculparse entonces? ¿Por qué retirarse al orgullo? El amor es solo eso: saber cómo dar un paso atrás cuando sea necesario. Y este último libro mío dice todo esto… y quizás algo más.

Recuerden que pueden encontrar Mil noches sin ti y más libros del autor en librerías a lo largo del país gracias a Editorial Planeta.

A continuación les dejamos la sinopsis del libro:

SINOPSIS: Tras un paréntesis en Rusia, para Sofia ha llegado el momento de poner orden a su vida sentimental. Ya no puede seguir huyendo de su pasado, de la soledad de su matrimonio, ni de la historia pasional y rota con Tancredi, y decide regresar a Roma. En un viaje a Sicilia para visitar a sus padres, descubrirá un secreto familiar que le afectará profundamente. Mientras tanto, Tancredi sigue todos sus pasos; es un hombre enamorado que nunca se ha rendido a la primera. Pero Sofía no confía en él… ¿Acabarán reencontrándose?

CONCURSO

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Valeria Andaur Lobos

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