SINOPSIS: Un escritor norteamericano algo bohemio (Owen Wilson) llega con su prometida Inez (Rachel McAdams) y los padres de ésta a París. Mientras vaga por las calles soñando con los felices años 20, cae bajo una especie de hechizo que hace que, a medianoche, en algún lugar del barrio Latino, se vea transportado a otro universo donde va a conocer a personajes que jamás imaginaría iba a conocer.

TITULO ORIGINAL: Midnight in Paris
GENERO: Romance, Comedia
AÑO: 2011
PAÍS: Estados Unidos, España
DIRECTOR: Woody Allen
PROTAGONISTAS: Owen Wilson,
Rachel McAdams y Kathy Bate
DURACIÓN: 94 minutos
CALIFICACIÓN: Todo Espectador

“Medianoche en Paris” llega con bombos y platillos, aplaudida en la crítica desde hace sólo meses cuando fue exhibida en la última versión del Festival de Cannes. Y es que con esta última película su director reencanta luego de varios intentos de comedia que no fueron más que eso, ligeros y algo llanos en su desarrollo.

Hablo de Woody Allen, por supuesto, y de cintas como “Conocerás al hombre de tus sueños” o “Vicky, Cristina, Barcelona”, que jugaban con el romance, la comedia y se quedaban en algo lúdico sin siquiera las mínimas sorpresas que el director ofrece en muchas otras películas.

En esta oportunidad –como en muchas anteriores –el protagonista es un alter ego del propio Allen, encarnado por Owen Wilson (“Los excéntricos Tenenbaum”, “Los rompe bodas”, “Zoolander”) de manera perfecta, demostrando las cualidades del intérprete y la buena mano del director.

Lo acompañan un ramillete de actores, algunos más y menos taquilleros, pasando por Rachel McAdams como la odiosa prometida del personaje de Wilson, Marion Cotillard, Kathy Bates, Adrien Brody y muchos más. Todos ellos encarnando a reconocidos artistas del cine, pintura y literatura. Inclusive Carla Bruni y su aparición como guía turística es precisa y un aporte.

“Medianoche en Paris” es un viaje melancólico de Allen a una ciudad hermosa, brillante y encantadora en su plenitud. Un París que hasta sus actuales residentes se sorprenderán de ver retratado con tanta vivacidad y sutileza. Aquella fantasía luego de las doce se vuelve tan sorpresiva como real y nos atrapa rápidamente, al igual que a su protagonista.

Cabe mencionar que mucho del humor que tiene esta película reside en diálogos ligados a las personalidades de los artistas que aparecen en su desarrollo, como Picasso, Hemingway o Buñuel, por citar a algunos, y por ahí gente que no conozca lo básico sobre ellos podrá no encontrarle gracia a algunos chistes presentes en el guión.

Habiendo aclarado ese importante punto, todo lo demás es perfecto en “Medianoche en Paris”. Su fotografía que deja disfrutar del ambiente al unísono de las acciones de sus protagonistas; un diseño de escenografías y vestuario detalladísimo y vivaces representaciones de los reconocidos artistas que desfilan por sus escenas.

Woody Allen reencanta, dentro de su prolífica carrera como cineasta, desde su brillante, intensa y sorpresiva “Match Point” (2005) y se llena de aplausos una vez más, con la gloria que él mismo retrata en esta película y aquella ciudad tan hermosa que ya no existe como tal.

 

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