Un campo de flores muertas: un thriller policial inquietante y atmosférico

En mayo, Editorial Zig-Zag publicó Un campo de flores muertas del autor chileno Felipe Gómez, autor de la antología Callar es de muertos. En esta nueva novela, nos presenta un perturbador caso policial al que se enfrenta un detective chileno que lo llevará por un camino peligroso.
El detective Tomás Guzmán investiga el brutal asesinato de dos niños. La escena del crimen no solo es violenta: parece un ritual. Y peor aún, le resulta familiar, le recuerda a un crimen similar en el que quedó solo una sobreviviente: Ignacia. Siguiendo una pista caerá cada vez más dentro de una espiral de peligros y misterios que lo pondrá en peligro no solo a él, sino que también a la adolescente.
Está claro que el panorama chileno de terror está tomando fuerza en el último tiempo (como con Seis litros promedio y Siembra negra) y dentro de esta ola es el turno de la primera novela de Felipe Gómez. Algo muy entretenido de este libro, y los otros que se han ido publicando, es que suelen transcurrir en nuestro país y mezclan distintos tipos de mitologías, a veces propias de esta tierra y, a veces, de otros lados. Lo que confirma que en Chile se publica y lee literatura de género.
La historia transcurre en Chile, por lo que tanto la prosa como los diálogos reflejan de manera natural nuestra forma de expresarnos. Felipe demuestra además un gran cuidado en la escritura, con descripciones físicas y emocionales que alcanzan momentos bastantes bellos. Es precisamente esa prosa, elegante y emocional, la que nos guía a través de una sucesión de crímenes horripilantes mientras intentamos descubrir qué se esconde detrás de ellos.
Tomás Guzmán, su detective protagonista, cayó dentro de lo conocido en los detectives de novelas policiales, aquel que se termina involucrando demasiado y que convierte el caso en algo personal, incluso a su propio coste. Por otro lado, Ignacia era la adolescente con una vida común y corriente que de golpe se dio cuenta de que todo lo que sabía sobre sí misma y su familia era mentira.
Se trató de una novela breve que, por momentos, puede sentirse apresurada. Algunos acontecimientos parecieron desarrollarse sin las transiciones necesarias, lo que nos dificultó seguir con claridad el hilo de los eventos o incluso identificar desde qué punto de vista se estaba narrando cada escena. La influencia de Lovecraft es evidente tanto en la historia como en el estilo, marcado por una prosa atmosférica y evocadora que, en la mayoría de los casos, logró su propósito. Sin embargo, esa misma prosa a veces añadió una complejidad innecesaria a una trama que, en esencia, era bastante sencilla de seguir.
Un campo de flores muertas es una novela atrapante que se suma al interesante panorama actual de la novela de terror chilena con su propia voz e identidad en una mezcla de novela policial con un terror al más puro estilo de Lovecraft.
“Entonces sintió su ausencia: el aroma del bosque, la soledad de los árboles, las tardes de lectura junto a tía Alba, el crujir de los troncos al partirse en la chimenea, el silencio que ya no la protegía del repiqueteo de la lluvia, recordándoles que existía un mundo más allá del que habitaban ambas en solitario. El silencio siempre la calmaba. Ahora, era un ser hostil que se apoderaba de ella. Había despertado algo inerte en su interior. Dieciséis años oculto”.
| Autor: Felipe Gómez Editorial: Zig-Zag Saga/Autoconclusivo: Autoconclusivo | Nº de páginas: 200 ISBN13: 9789561238664 Precio: $18.900 |
![]() | Felipe Gómez (Chile, 1996)-. Docente universitario y magíster en Escritura Creativa por la Universidad Adolfo Ibáñez. Es autor del libro de cuentos Callar es de muertos (2024). Su obra indaga en el cruce entre lo oculto, el horror y la cultura japonesa, examinando cómo estas dimensiones tensionan la realidad. |
