Tres Adioses: aprender a disfrutar el tiempo que tenemos

Tres adioses es la última película de la galardonada Isabel Coixet (10 premios Goya) que llega a los cines chilenos este 8 de octubre .Basada en Tre ciotole (Tres cuencos), la novela póstuma de la escritora italiana Michela Murgia, la película protagonizada por Alba Rohrwacher y Elio Germano utiliza una historia marcada por la enfermedad y la pérdida para hablar de algo mucho más amplio: nuestra relación con el tiempo y con esos pequeños placeres que muchas veces dejamos de disfrutar porque estamos demasiado preocupados por lo que vendrá

El tiempo, los pequeños placeres y la fragilidad del presente
La historia sigue a Marta, una mujer que acaba de terminar su relación de siete años. Pero mientras Marta intenta procesar esa ruptura, comienza a experimentar una serie de cambios físicos que la llevan a enfrentar un duro diagnóstico de salud. Así que desde este punto su vida cambia con la soledad y la incertidumbre.
Sin embargo, Tres adioses evita caer en el melodrama lacrimógeno. A Coixet le interesa más observar el reverso de la crisis: qué ocurre cuando una persona comienza a mirar de otra manera aquello que siempre dio por sentado. Es aquí donde los pequeños gestos cotidianos adquieren un peso monumental. Cuando creemos que tenemos todo el tiempo del mundo, es fácil postergar una comida, una caminata, una charla o incluso aprender algo nuevo como coreano. Pero cuando entendemos que el tiempo no es infinito, esas pequeñas cosas se convierten en un ancla con el mundo.
Ese es el verdadero corazón de la película. Aunque el relato transita por el dolor y la pérdida, termina siendo un canto a las ganas de vivir. No se trata de realizar grandes hazañas, sino de recuperar la capacidad de prestar atención a lo que tenemos delante, aprovechando qué nunca estar tarde para cosas nuevas como viajar o aprender coreano.

La mirada de Coixet, las interpretaciones y el pulso de la obra
Para que esta premisa funcione con semejante verdad, era fundamental un trabajo actoral a la altura, y Alba Rohrwacher es el alma absoluta de la película. Su interpretación de Marta se construye desde la absoluta fragilidad y los pequeños gestos; no necesita grandes discursos porque sus silencios y miradas comunican todo el peso de su proceso interior. A su lado, Elio Germano cumple como un buen contrapunto desde la trinchera del trabajo de Antonio, aunque es Rohrwacher quien sostiene el peso emocional del filme.
Esa sensibilidad interpretativa dialoga a la perfección con la firma autoral de Isabel Coixet. En Tres adioses, la directora vuelve a demostrar su maestría para capturar la intimidad, integrando a una ciudad de Roma que se aleja de la postal turística(hasta se menciona respecto a los atractivos turísticos de la capital italiana) para convertirse en un espacio cotidiano. Las calles, los restaurantes y la rutina de una ciudad que no se detiene sirven de contraste perfecto: el mundo sigue girando mientras Marta aprende a mirarlo desde otra perspectiva.
Por supuesto, la propuesta no está exenta de reparos. El principal obstáculo que le encontré a la película reside precisamente en su ritmo pausado. Si bien esta apuesta contemplativa funciona para detenernos junto a Marta, en algunos pasajes la historia estira ciertas situaciones más de lo necesario, y algunos recursos pueden sentirse un tanto calculados para quienes no conecten con el tono melancólico de Coixet.

En conclusión
Tres adioses es una película íntima y sensible que utiliza una historia sobre la enfermedad para hablar, en realidad, sobre las ganas de vivir.
Puede sentirte pausada en momentos pero la interpretación de Alba Rohrwacher y su reflexión sobre el tiempo consiguen que la película valga completamente la pena.
Desde este jueves en cines gracias a Cdi Films
| Dirección: Isabel Coixet País: Italia Año: 2025 Duración:120 minutos | Reparto: Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril |