Relajadas y muy Peligrosas: Un “¿Qué pasó ayer?” femenino

La premisa de Relajadas y muy peligrosas (Spa Weekend, título original) puede hacernos recordar de inmediato a ¿Qué pasó ayer? (2009) pero con protagonistas femeninas y un spa de lujo como escenario en lugar de Las Vegas. Sin embargo, la película toma rápidamente una dirección diferente. Aunque existen situaciones caóticas, excesos y bastante comedia física, no busca llevar el desastre hasta las últimas consecuencias. Su verdadero interés está en la relación entre estas cuatro amigas.
Es que sí, son los mismos guionistas de la película protagonizada por Zach Galifianakis y Bradley Cooper. Esta vez son tres amigas (aunque se une más adelante una cuarta, no invitada) quienes llegan a un exclusivo resort con la intención de celebrar un cumpleaños, desconectarse de sus responsabilidades y, simplemente, pasarlo bien.

Un enfoque centrado en la amistad
Mientras la saga de Las Vegas construía su humor a partir de la reconstrucción de los estragos de la noche anterior, Relajadas y muy peligrosas prefiere acompañar a sus protagonistas en tiempo real. Aquí no hay vacíos de memoria ni consecuencias catastróficas irreparables. La película utiliza las situaciones extremas para poner a prueba las relaciones del grupo, ofreciendo un tono mucho más amable donde el conflicto sirve como excusa para encarar inseguridades, divorcios o el agotamiento cotidiano.
El diseño de producción juega un rol clave en este contraste. La pulcritud, el lujo y la estética luminosa del spá funcionan como un contrapunto irónico constante frente al desorden que las protagonistas van provocando a su paso.
Arquetipos y la mirada masculina en el guion
A pesar de sus aciertos en ritmo, la película deja ver con bastante claridad la perspectiva de quienes la escribieron. Al ser un texto concebido por dos hombres sobre la “liberación femenina”, el guion recurre a arquetipos marcados que encasillan a las protagonistas en “etiquetas” cómicas muy funcionales desde el primer minuto. Aunque no se niega que ¿Qué pasó ayer? también tenía personajes con sus roles muy marcados.
Esta división responde a la fórmula clásica de la comedia de ensamble masculina, donde los dilemas del universo femenino: la carga mental, la presión de la maternidad o el abandono de la pareja se abordan con bastante superficialidad.
El principal problema del guion es que nunca se atreve a profundizar en los problemas reales de sus personajes: cada vez que la historia parece rozar una inseguridad genuina o un dolor emocional honesto, la dirección da un paso atrás de inmediato para buscar la salida fácil a través del chiste o la comedia física. Prima una visión reduccionista donde cualquier crisis compleja se asume “resuelta” emborrachándose, haciendo locuras o recibiendo la atención de un joven instructor de yoga (Adam Demos). Los personajes masculinos secundarios quedan reducidos a meros detonantes cómicos.

La química actoral como salvavidas
Lo que rescata a Relajadas y muy peligrosas de quedarse en el cliché barato no es el guion de papel, sino la enorme capacidad de su elenco. Gracias al espacio para la improvisación y el riffing durante el rodaje, Leslie Mann, Anna Faris, Michelle Buteau e Isla Fisher logran inyectar humanidad y naturalidad a diálogos que de otro modo sonarían acartonados.
Fisher resulta sumamente efectiva en su papel de catalizadora impredecible, mientras que Buteau destaca en los momentos de mayor impacto cómico, tanto verbal como físico. Es el carisma de las cuatro actrices y la complicidad real que transmiten en pantalla lo que convierte a estos personajes en figuras simpáticas con las que es fácil empatizar.
El absurdo como válvula de escape
En el plano de la comedia física, la cinta aprovecha muy bien las instalaciones del spa para desatar sus secuencias más memorables. La escena de goat yoga es un gran ejemplo de cómo contrastar la sofisticación del lugar con el comportamiento desinhibido de las protagonistas, mientras que la pelea en la sala de barro entre Coco y su exesposo (Dominic Ona-Ariki) lleva el humor al terreno del slapstick más visceral. A lo largo de sus ajustados 97 minutos, la dirección mantiene un ritmo ágil que no deja caer el interés.

En conclusión
Relajadas y muy peligrosas es una comedia comercial ligera que conoce sus límites y que, apoyada en el carisma indiscutible de Mann, Faris, Buteau y Fisher, ofrece una hora y media de entretenimiento accesible. Un recordatorio sin grandes pretensiones de que, a veces, un fin de semana entre amigas no soluciona la vida, pero sí ayuda a reírse de ella
| Dirección: Jon Lucas y Scott Moore País: Estados Unidos Año: 2026 Duración: 97 minutos | Reparto: Isla Fisher, Leslie Mann, Anna Faris, Michelle Buteau, Adam Demos |