La Guerra de los últimos: una distopía postapocalíptica que no despega

La Guerra de los últimos es la última película del legendario Ridley Scott, que vuelve después de Gladiador II. Está basada en la novela The Dog Stars (el nombre original de la película es ese), de Peter Heller, la película nos lleva a un mundo devastado por una pandemia que prácticamente acabó con la humanidad.
Jacob Elordi interpreta a Hig, un mecánico viudo que sobrevive aislado junto a su perro y Bangley, un militar interpretado por Josh Brolin. Ambos viven en una especie de refugio improvisado, intentando mantenerse con vida en un mundo donde prácticamente ya no queda “nadie”.
Pero todo cambia cuando Hig recibe una misteriosa señal de radio. Convencido de que podría haber alguien al otro lado, decide abandonar la seguridad de su refugio para descubrir quién está transmitiendo.

Una atmósfera que sí funciona
La guerra de los últimos hace realmente bien: su atmósfera. Ridley Scott consigue construir un mundo postapocalíptico desolador y visualmente impresionante.
Los paisajes, la fotografía y los escenarios transmiten muy bien la sensación de estar contemplando un mundo que prácticamente llegó a su fin. Hay una sensación constante de vacío y aislamiento que funciona especialmente bien durante los momentos en que Hig recorre este territorio devastado.
Además, la película demuestra que Scott todavía sabe cómo construir mundos visualmente atractivos.
Y aunque La guerra de los últimos no necesita grandes cantidades de efectos para funcionar visualmente, sí consigue entregar algunas escenas de acción bastante buenas que rompen, al menos por momentos, con su ritmo pausado.
El problema es que la historia no está a la altura de esas imágenes. Su ritmo puede funcionar para quienes busquen una historia contemplativa sobre la supervivencia, pero para mí termina jugando en su contra.
La película plantea temas interesantes: la soledad, la supervivencia, el miedo y qué significa seguir siendo humano después del fin del mundo.
El problema es que no consigue aportar demasiado que no hayamos visto antes. La premisa tenía muchísimo potencial.; un mundo prácticamente vacío, un hombre que recibe una señal misteriosa y la posibilidad de que todavía exista vida al otro lado. Pero la película no consigue explotar completamente ese planteamiento.
En lugar de convertir ese misterio en el motor de una historia cada vez más interesante, muchas veces se queda dando vueltas alrededor de sus personajes y de su mundo.
Y eso termina haciendo que una película que, sobre el papel, tenía elementos para ser muy atractiva, se sienta más larga de lo que realmente necesita ser.

Elordi, Brolin y Qualley
Las actuaciones en general son buenas. Elordi, ya demuestra que no solo es un galán, aquí consigue transmitir la vulnerabilidad de Hig, un hombre que lleva un peso en su consciencia. Mientras que Brolin aporta una presencia mucho más áspera y desconfiada como Bangley. Por su parte, Qualley incorpora una perspectiva diferente: una forma más humana y esperanzadora de enfrentarse a un mundo, por medio de la compañía; de aquí nace un romance con el personaje de Elordi, pero tampoco se desarrolla con la profundidad necesaria.
Los tres representan, de alguna manera, distintas formas de sobrevivir al fin del mundo: el aislamiento, la desconfianza y la necesidad de volver a conectar con los demás.
Y aunque existe una buena química entre ellos, sus personajes tampoco consiguen sostener completamente una historia que, por momentos, se siente demasiado larga. Y ahí está, para mí, la mayor decepción.
La guerra de los últimos tiene prácticamente todos los elementos para ser una gran película: un director legendario, un buen reparto, una excelente fotografía, escenas de acción efectivas y un mundo postapocalíptico con muchísimo potencial.
Pero todos esos elementos no terminan de convertirse en una historia memorable.

En conclusión
La guerra de los últimos es una película postapocalíptica que nos muestra distintas maneras de vivir el fin del mundo. Tiene una atmósfera muy lograda, buenas actuaciones, una fotografía impresionante y algunos momentos que demuestran por qué Ridley Scott sigue siendo uno de los grandes directores visuales del cine.
El problema es que todo eso termina estando al servicio de una historia demasiado lenta y poco novedosa.Al final, estamos ante una película visualmente atractiva, pero narrativamente poco memorable.
| Dirección: Ridley Scott País: Estados Unidos Año: 2026 Duración: 110 minutos | Reparto: Jacob Elordi, Margaret Qualley, Josh Brolin |