Dos mujeres desnudas: un siglo a través de los ojos del arte mismo

En septiembre, llegó a Chile la novela gráfica Dos mujeres desnudas de Luz (Renald Luzier), caricaturista francés que trabajó en la famosa revista Charlie Hebdo y fue uno de los supervivientes del atentado que recibió la revista en el año 2015. En esta novela, Luz juega con el cambio de perspectiva y permite que el lector y una obra de arte compartan punto de vista.
Todo comenzó en 1919 en un bosque a las afueras de Berlín, cuando un joven pintor expresionista de origen gitano pintó el cuadro Dos mujeres desnudas. El pintor existió realmente y se llamaba Otto Mueller. Todo lo que vemos en esta novela gráfica está contado desde el punto de vista de ese cuadro. Desde el estudio del artista hasta las paredes de la oficina de su primer propietario, la pintura observa la vida cotidiana antes de ser arrastrada por las tribulaciones de este periodo oscuro: el ascenso de Hitler al poder, el arte moderno calificado de «degenerado» por los nazis, el expolio de las familias judías, exposiciones y ventas, incendios…
Esta novela gráfica cuenta con uno de los inicios más curiosos que hemos leído, pues la protagonista es la misma obra, Dos mujeres desnudas, y a medida que el cuadro va siendo pintado, nuestra perspectiva aparece poco a poco hasta que una vez que está listo, podemos ver a Otto frente a nosotros terminando los detalles. De esta forma, todo lo que presenciamos es como si el mismo cuadro fuera nuestros ojos, vemos las personas que nos observan, los brazos que nos cargan, las cajan en las que nos guardan y las telarañas que nos cubren.
La historia comenzó en 1919 cuando el cuadro fue pintado y previo a que Otto se fuera a dar clases a Breslavia, donde su esposa decidió no seguirlo. Luego, cuando el cuadro fue comprado por un coleccionista judio y, poco a poco, fuimos presenciando el ascenso del nazismo y las repecursiones que esto tuvo para el comprador, Ismar Littmann. Una de las partes que resultó más importantes de la historia fue el cómo con la llegada del nazismo distintas obras fueron clasificadas como degeneradas, como indignas de ser consideradas como tal, entre estas las de Otto Mueller. Y así fue como el cuadro comenzó una gira por distintas ciudades dentro de una series de exposiciones de “arte degenerado”, como una forma de mostrarle a la gente el tipo de arte que hacían los judíos (aunque no todos lo fueran).
Dos mujeres desnundas es una obra muy clara sobre el riesgo del ascenso de diferentes regímenes autoritarios, pero enfocándose, en particular, en el arte y cómo este puede volverse peligroso y ser eliminado. En todo lo que perdemos a nivel cultural frente a la censura y al control de estos regímenes. Sin embargo, también habló sobre el poder de la humanidad, la esperanza y la resistencia que llega en esos momentos oscuros. Todo esto a través de las personas que tuvieron Dos mujeres desnudas en su poder y que pudieron permitir que esta obra pudiera volver a ser expuesta.
Dos mujeres desnudas presenta uno de los inicios más interesantes de una novela gráfica a medida que el cuadro está siendo pintado, para luego transformarse en los ojos del ascenso del nazismo y la censura del arte que llegó con él. Una historia que habla de los riesgos de los regímenes autoritarios y de la censura y control en el arte.
“Mi consejo: antes de colgar nada en una pared, cuélgueselo en el corazón”
| Autor: Luz Editorial: Penguin libros – Reservoir Books Saga/Autoconclusivo: Autoconclusivo | Nº de páginas: 200 ISBN13: 9791387740054 Precio: $25.000 |
![]() | Luz -. Es un autor de cómics procedente del mundo del dibujo periodístico. Tras varios títulos publicados en Futuropolis, recibió el Premio Inrocks en 2022 por su magistral adaptación de Vernon Subutex , de Virginie Despentes. |
