Alicia bajo la higuera: memoria, literatura y los fragmentos de una vida

Alicia bajo la higuera, primer largometraje como directora de Manuela Thayer, quien se acerca a la vida y obra de su abuela, la reconocida escritora chilena Alicia Morel.
Pero esta no es una biografía convencional. No estamos frente a una película que simplemente repasa fechas, publicaciones y momentos importantes de la vida de una autora. Thayer construye su documental desde los restos de una vida: fotografías, películas familiares, documentos, textos y, especialmente, los más de cien diarios personales que Alicia Morel dejó escritos.
El resultado es una película íntima y fragmentaria que intenta encontrar a la mujer detrás de la escritora.

Una casa a punto de desaparecer
El origen de Alicia bajo la higuera resulta casi tan importante como el documental mismo.
Después de la muerte de Alicia Morel en 2017, la casa familiar comenzó a ser desmantelada antes de su demolición. En ese proceso aparecieron cientos de materiales que recorrían diferentes etapas de la vida de la escritora.
Thayer comenzó entonces a registrar con una cámara aquel espacio que estaba a punto de desaparecer.
Esas imágenes terminarían convirtiéndose en el último registro de la casa y en el punto de partida de la película.
Este elemento le entrega al documental una dimensión particularmente interesante: mientras la directora intenta reconstruir la memoria de su abuela, también está registrando la desaparición del lugar donde buena parte de esa memoria existió.
La casa deja de ser simplemente un escenario y se convierte en parte del archivo.
Y es justamente desde ahí que la película comienza a preguntarse cómo podemos reconstruir una vida cuando solo quedan fragmentos.
Alicia Morel más allá de sus libros
Para muchos, Alicia Morel está asociada principalmente a la literatura infantil chilena y a personajes como La Hormiguita Cantora y el Duende Melodía.
Sin embargo, Alicia bajo la higuera busca alejarse de esa imagen más conocida para entrar en una dimensión mucho más personal.
El principal acceso a esa faceta son sus diarios. Más de cien cuadernos en los que Morel escribió durante diferentes momentos de su vida. No son necesariamente textos ordenados ni concebidos para convertirse en una obra literaria. Son pensamientos, recuerdos, observaciones, listas, poemas e ideas que muchas veces parecen avanzar de una asociación a otra.
Y la película recoge precisamente esa lógica. En lugar de imponerle una estructura cronológica a la vida de Morel, Thayer construye el documental a partir de relaciones entre imágenes, palabras, recuerdos y silencios.
Por eso Alicia bajo la higuera puede sentirse fragmentaria. Pero no es necesariamente una debilidad: la forma de la película intenta dialogar con la propia forma de escritura de Alicia Morel.
La película no busca ordenar completamente esos fragmentos, sino permitir que conversen entre ellos.

Una escritora, una mujer y un canon
Quizás uno de los aspectos más interesantes del documental es que no se limita a reivindicar la figura de Alicia Morel.
A través de sus escritos aparece también una mujer que reflexiona sobre la literatura, sobre su propia escritura y sobre el lugar que las mujeres han ocupado históricamente dentro del mundo literario. Esto abre una discusión más amplia sobre el canon.
¿Por qué algunos autores terminan ocupando un lugar central en la historia de la literatura mientras otros quedan relegados a espacios mucho más específicos? ¿Qué ocurre con las escritoras que desarrollaron gran parte de su trabajo en géneros considerados menores o asociados tradicionalmente a públicos infantiles?
La película introduce estas preguntas sin convertirlas necesariamente en una explicación académica. Forman parte de la búsqueda personal de Thayer y de su intento por comprender no solamente quién fue su abuela, sino también cuál fue el lugar que ocupó dentro de la literatura chilena.

En conclusión
Alicia bajo la higuera propone mirar a Alicia Morel más allá de su condición de escritora reconocida.
Su estructura abierta y fragmentaria puede exigirle paciencia al espectador que espere un documental biográfico tradicional. Sin embargo, esa decisión formal tiene sentido dentro de la propuesta: la película intenta convertir en imágenes la manera en que la propia memoria y la escritura de Morel se construyen.
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| Dirección: Manuela Thayer País: Chile Año: 2025 Duración: 75 minutos | Guión: Fernanda González Gómez, Manuela Thayer |