Oasis: Don’t Look Back in Anger – El regreso del fenómeno que nunca se fue

Oasis es una de las bandas más importantes de la historia del rock. Por ello, la expectativa era enorme cuando, el viernes 28 de agosto de 2009, debían presentarse en París. Sin embargo, el concierto nunca se llevó a cabo.
Una fuerte discusión entre Liam y Noel Gallagher en el backstage provocó la cancelación del show y de la gira europea. Poco después, Noel anunció formalmente su salida, poniendo fin definitivo a la banda.
Los hermanos pasarían 15 años sin hablarse.
Por eso, cuando Oasis anunció su regreso con la gira Live ’25, no se trataba simplemente del regreso de una banda popular. Era la posibilidad de volver a ver juntos a dos hermanos cuya relación parecía irreparable.
Oasis: Don’t Look Back in Anger (el mismo nombre de una de sus icónicas canciones) dirigida por Dylan Southern y Will Lovelace, registra ese reencuentro desde una perspectiva que termina siendo mucho más emocional que biográfica. En lugar de concentrarse en explicar nuevamente las peleas que llevaron a la separación, la película observa qué ocurre cuando dos personas que estuvieron enfrentadas durante tantos años vuelven a compartir un escenario.

El público y el traspaso generacional
El documental busca descentrar a los Gallagher para coronar a la audiencia como el integrante definitivo. La gira evidencia cómo temas noventeros de Mánchester mutaron en fenómenos globales, llegando incluso a las tribunas del fútbol argentino, la conocida Wonderwall usaba por la barra del Club San Lorenzo de Almagro, como una fan brasileña bautizó a su perro como “Bonehead”, o como una japonesa salió de la depresión gracias a las canciones de Oasis.
Las imágenes de la multitud registran un puente intergeneracional donde padres e hijos cantan juntos; el documental entiende que las canciones dejaron de pertenecerle a la banda para convertirse en la banda sonora de la vida de sus seguidores.
El tema de generaciones ocurre incluso entre los hijos de los Gallagher que recién se conocieron luego del reencuentro de sus padres.

Apuesta cinematográfica y sus límites
Es cierto, que Disney+ presenta un estreno especial en cines de la película original de Hulu, por lo que la veremos en sus plataformas a corto plazo.
Pensada para el formato IMAX, la cámara no observa a la multitud desde una distancia segura, sino que se sumerge en los pógos, los llantos y el canto colectivo para transmitir la escala visceral del evento. Sin embargo, su principal limitación es su tono abiertamente celebratorio: el filme esquiva el conflicto, evita profundizar en la amarga separación de 2009 y opta por la reserva. No es una investigación sobre la fractura de Oasis, sino una celebración de su supervivencia y retorno.

En conclusión
Oasis: Don’t Look Back in Anger es mucho más que el registro del regreso de Liam y Noel a los escenarios. Aunque la reconciliación de los hermanos y la intimidad del backstage son los ganchos iniciales, la verdadera dimensión de la película aparece cuando la cámara enfoca al público. Es ahí donde se entiende que el fenómeno trascendió a la banda: sus canciones viajaron de Mánchester al resto del mundo, cruzaron fronteras e influyeron a distintas generaciones que las adoptaron como propias en estadios, viajes y momentos personales.
El documental no solo atestigua cómo dos hermanos aprendieron a dejar atrás sus diferencias, sino cómo su música sigue conectando a millones de personas tras 16 años de ausencia. La historia de Oasis dejó de pertenecerle a los Gallagher para ser de quienes nunca dejaron de cantarlos. La banda pudo haber estado separada por casi dos décadas, pero sus canciones nunca se fueron.
| Dirección: Will Lovelace- Dylan Southern País: Reino Unido – Estados Unidos Año: 2026 Duración: 123 minutos | Reparto: Liam Gallagher, Noel Gallagher, Paul “Bonehead” Arthurs, Gem Archer, Andy Bell, Joey Waronker, Christian Madden |