Palestina 36: El origen de un conflicto desde el cine histórico

Esta semana se estrena Palestina 36, una de esas películas que no llegan solo para entretener, sino para reclamar el territorio de la memoria. Una cinta de la destacada cineasta Annemarie Jacir, la primera mujer en dirigir una película presentada en el Festival de Cannes (Salt of this sea ,2008)
Palestina 36 ,que tras su paso por el Festival de Toronto (TIFF) y su entrada en la shortlist de los Oscar 2026, se erige no solo como un triunfo estético, sino como una pieza de evidencia histórica necesaria.
A continuación te contamos acerca de ella:
El Mandato Británico: El antagonista silenciado
La genialidad de Jacir radica en su punto de fuga. Mientras gran parte de la narrativa occidental sitúa el origen del conflicto en 1948, esta película retrocede el reloj hasta 1936, el año de la Gran Revuelta Árabe. Aquí, el adversario no es una sombra abstracta, sino el Imperio Británico.
La directora toma una decisión narrativa audaz y deliberada: la ausencia de personajes judíos no es un descuido, es una declaración. (De hecho solo se muestra con imágenes de archivo como es la llegada de los primeros sionistas a tierras palestinas) Al centrar la mirada en la administración colonial británica, Jacir desmantela la idea de que este es un conflicto religioso milenario, revelándolo como lo que realmente fue en su origen: un proyecto de ingeniería colonial y despojo administrativo.
Un relato de clases: La resistencia transversal
Aunque el protagonista se llama Yusuf, él funciona más bien como eje, la película es un relato coral. Jacir tiene la sensibilidad para mostrar cómo la ocupación no afecta solo al combatiente, sino que se filtra en las grietas de toda la sociedad: El campesinado que ve como se le despojan sus tierras por mandatos extranjeros; los periodistas que intentan articular una respuesta política mientras la censura británica los acorrala; los sacerdotes que ven cómo es cuestionada su religión; los niños que crecen entendiendo que su libertad depende de soldados que ni siquiera comparten su idioma. Incluso las clases más acomodadas, para quienes el conflicto llega a significar un beneficio económico.
Esta mirada transversal nos recuerda que la resistencia no fue solo armada, sino civil. Se muestra de manera paulatina cómo se van quitando derechos, desde los laborales como el hecho de que no te paguen las horas extras, hasta tener que humillarse y solicitar permiso a soldados británicos para poder ingresar o salir de las aldea.
El eco del genocidio
Visualmente, la película evita la épica de Hollywood. La violencia es seca, burocrática y, por lo mismo, aterradora. Jacir filma el pasado con una luz que parece quemar, proyectando sombras que llegan directamente hasta nuestro presente.
Es imposible asistir a esta reconstrucción histórica sin trazar un hilo de sangre entre las políticas de control de 1936 y el genocidio que enfrenta el pueblo palestino hoy. La película nos advierte que lo que vemos en la actualidad no es un evento aislado, sino la culminación de un proceso de deshumanización que comenzó bajo uniformes británicos y sellos imperiales.

En conclusión
Palestina 36 es cine de una factura técnica impecable, pero su verdadero valor reside en su coraje político, dominado siempre por relatos externos sobre Palestina, esta película es una muestra desde las víctimas.
Es una obra que nos obliga a mirar el origen para no ser cómplices, por omisión, del presente. Una pieza imprescindible para entender que Palestina no es solo un conflicto, es una identidad en resistencia permanente.
| Dirección: Annemarie Jacir País: Palestina Año: 2025 Duración:120 minutos | Reparto: Karim Daoud Anaya, Wardi Eilabouni, Ward Helou, Billy Howle, Dhafer L’Abidine, Liam Cunningham, Jeremy Irons |