“GOAT: La cabra que cambió el juego”: Divertida e innovadora

GOAT: La cabra que cambió el juego es la nueva propuesta del estudio de animación de Sony, las mentes detrás de joyas animadas como Into the Spiderverse o K-Pop Demon Hunters (antes de venderla a Netflix), que en esta ocasión vuelven a acertar con una historia inspiradora, divertida, y bastante innovadora.
En una sociedad de animales donde el rugiball, una variante más salvaje del basketball, es el deporte más popular, una pequeña cabra llamada Will Cabrera sueña con convertirse en un jugador de los Tornados, uno de los mejores equipos hasta la fecha. Cuando Will creía que su vida se desmoronaba, una oportunidad única se le presentará después de enfrentar a Pierre Cherón, un caballo engreído que juega para los Magma, cambiando el rumbo de la vida de nuestro protagonista por completo. ¿Sobrevivirá está pequeña cabra en el territorio de animales enormes y feroces?
Una película llena de humor Gen Alpha (la generación del 2010), modismos contemporáneos, una historia de superación personal y pasión por el juego que varias veces hemos visto pero ninguna con una animación tan bonita como esta, GOAT: La cabra que cambió el juego superó nuestras expectativas, pero tiene un problema grave: su doblaje, un tema complejo que exploraremos a continuación.

Una cabra con matices
La cabra que cambió el juego destaca por cómo estudia a sus personajes a través de su pasión por el juego, exponiendo de forma explícita sus inseguridades o puntos débiles y cómo estos afectan su desempeño literalmente. Will Cabrera resulta ser un personaje complejo que solo quiere una oportunidad para probarse a sí mismo a pesar de la opinión popular, y una vez que entiende que lo que lo hace diferente lo hace grande, se convierte en una estrella para su equipo, los cuales también tienen sus propios problemas que los aquejan, haciendo un contraste notable sobre cómo ni siquiera la grandeza está exenta de temer al fracaso. Las limitantes impuestas por la sociedad basadas en la etnia o el género son un tema que se critica por debajo de la historia del héroe común, lo cual convierte a esta película en un caso de estudio interesante.
Pero una historia así de buena merecía un medio a su nivel, y La cabra que cambió el juego lo entendió todo al lograr un estilo de animación muy atractivo que convierte a la jungla en una urbanización salvaje donde animales de todos los tamaños consiguen convivir. El concepto del rugiball también es de destacar, ya que transforma al basketball en un campo de batalla con distintos ambientes, unos más peligrosos que otros, en donde los animales de toda clase pueden mostrar su destreza y estrategias. Lo único chistoso es que la tecnología de Sony es la única en existencia dentro de esta ciudad ficticia y Under Armour es la única marca que patrocina a los deportistas.

¿Qué fue ese doblaje?
El problema de las películas animadas en Latinoamérica es que solamente llegan dobladas y no en su idioma original, y eso en esencia no es problemático, ya que entendemos que el público objetivo son los niños que no saben leer (o que simplemente no ponen atención) y no los adultos, mucho menos los críticos, pero cuando tu película está tan arraigada en una cultura en particular, es imposible que el doblaje mantenga los rasgos que hacen a tu historia única.
La cabra que cambió el juego tiene un guion lleno de modismos contemporáneos de la lengua inglesa, que aunque en la vida real los hemos adoptado (como cringe o cool), en pantalla suenan horriblemente forzados dentro de un doblaje lleno de modismos mexicanos. Los personajes de esta cinta hablan como adultos de 40 tratando de adoptar los modismos de sus hijos nacidos después del 2010, y eso no resulta nada cool.
El elenco original de La cabra que cambió el juego está compuesto por estrellas afroamericanas como Caleb McLaughlin (Stranger Things), mientras que está producida por Stephen Curry, un jugador de la NBA que claramente apoyó este proyecto porque la película representa un aspecto de la cultura deportiva callejera notoriamente afroamericano, tal y como lo hizo Space Jam en su momento. Todo el encanto cultural de la película se pierde detrás de voces que no representan a sus personajes, y diálogos ininteligibles a ratos. ¡Los diss tracks no se entienden!

En conclusión…
GOAT: La cabra que cambió el juego es una sorpresa animada en todo su esplendor, ya que no solo se queda en la tipicalidad de la historia del héroe en proceso, sino que también explora cómo las debilidades se pueden convertir en fortalezas bajo otro foco. El estilo de animación de esta película es atractivo e innovador, dando vida a una nueva metropolis salvaje única en su clase que aprovecha al máximo la cultura urbana en la que se basa, y en la pasión por el deporte que une a millones de personas por igual. Sin dudas se debe de disfrutar mejor en su idioma original, pero por mientras vayan al cine a verla en español latino con sus pequeños aficionados por el basketball.
Le damos a GOAT: La cabra que cambió el juego un 3/5.
Desde este 12 de febrero, solo en cines.
| Dirección: Tyree Dillihay País: Estados Unidos Año: 2026 Duración: 1 hora y 40 minutos | Reparto: Caleb McLaughlin, Gabrielle Union, David Harbour, Jenifer Lewis, Nick Kroll |