La Historia del Sonido: El sonido de un amor que el tiempo no pudo grabar.

En este mundo en que estamos bombardeados de ruido visual y de inmediatez La Historia del Sonido (The History of Sound) del director sudafricano Oliver Hermanus, nos recuerda la importancia de lo invisible y de lo que no se dice. En un drama tan íntimo como universal.
Acá te contamos de qué trata la película basada en un relato de Ben Shattuck:

El registro de lo invisible
Situada en una Norteamérica suspendida en el tiempo por la Primera Guerra Mundial, la película nos presenta a Lionel (Paul Mescal), un joven con un talento casi espiritual para percibir y registrar los sonidos de su entorno. Su vida cambia cuando conoce a David (Josh O’Connor), un estudiante de música con quien emprende un viaje por las zonas rurales para grabar canciones populares antes de que el olvido(o la guerra) las borre del mapa. La sombra de la Primera Guerra Mundial actúa aquí como una presión invisible: el conflicto bélico es el “ruido” inminente que amenaza con destruir la paz y el silencio que ellos intentan capturar.
Lo que comienza como un proyecto de preservación cultural termina siendo una metáfora de nuestra propia finitud. Hermanus filma el acto de grabar no como un proceso técnico, sino como un intento desesperado por detener el reloj. La música, las voces y los paisajes auditivos no son solo el contexto de la trama; son la verdadera materia prima de la película.

Mescal y O’Connor: La maestría de lo mínimo
Paul Mescal interpreta a Lionel desde una contención que estremece. Su actuación nace de la escucha, de la mirada, de los gestos mínimos. Es personalmente, el mejor actor actual para habitar estos personajes que procesan el mundo hacia adentro. Siendo el gran olvidado en la nominaciones a los Oscar por su actuación en Hamnet. Josh O’Connor es el contrapunto perfecto: más inquieto, más expansivo, moviéndose en esa delgada línea entre la esperanza y la resignación.
La química entre ambos no necesita de grandes discursos. Se construye en la intimidad de lo cotidiano: compartir una melodía, compartir largas caminatas o simplemente mirarse en silencio. La película confía plenamente en la capacidad del espectador para leer entre líneas, lo que no se dice, entendiendo que su vínculo es algo que pertenece más al terreno de lo irrepetible que al de lo permanente.
Una sinfonía para el alma
Técnicamente, el diseño sonoro de esta cinta es una obra maestra en sí misma. Aquí el sonido no acompaña a la imagen; la define. El viento entre los árboles, el crujir de la madera vieja y la estática de los cilindros de cera forman una partitura invisible que nos guía por una narrativa fragmentada y melancólica, casi como si estuviéramos asistiendo a una memoria reconstruida.
Sumado a una fotografía increíble que acentúa esa sensación de estar hurgando en los recuerdos, tenemos un combo perfecto. Es esa colisión entre la belleza plástica de la imagen y la crudeza del audio lo que termina por desarmar al espectador.

Conclusión
La historia del sonido es una película sobre el amor, pero también sobre la pérdida, el tiempo y la necesidad humana de dejar huella. No es un drama que busque el impacto inmediato; su efecto es más lento, más persistente, como una canción que sigue resonando después de haber terminado.
Su estreno es este 29 de enero.
| Dirección: Oliver Hermanus País: Estados Unidos/Reino Unido Año: 2025 Duración: 127 minutos. | Elenco: Paul Mescal, Josh O`Connor, Chris Cooper |