Soy la daga y soy la herida: una reflexión sobre la indiferencia hacia la violencia

En agosto llegó a Chile la nueva novela de Laura Restrepo: Soy la daga y soy la herida, una novela que inaugura el brutal noir con un estilo de frases y capítulos cortos, humor negro y un estilo que recuerda a una novela gráfica. Un libro que denuncia y critica la violencia, sobre todo, la indiferencia que desarrollamos hacia esta y el cómo vivimos en un mundo que ahora acepta la matanza de otros como una normalidad.
Misericordia Dagger es uno de los verdugos de Abismo, el dios que decide quiénes mueren, y cumple con su trabajo con profesionalidad y sin problemas. Su nombre es conocido entre los verdugos y aspira a seguir mejorando, además está evaluando a un adolescente de clase baja para entrenarlo como su aprendiz y que se vuelva su legado. Sin embargo, cuando vea a una adolescente y se enamore, pero ella resulte la nieta de la mujer que debe matar, todo su mundo se estremecerá y su rol como verdugo será puesto a prueba.
“Alguien dijo que los hechos de la Historia suceden dos veces, la primera como tragedia, la segunda como comedia. La suerte está echada, ha llegado el momento de la comedia y la asumiremos como destino perverso. Lo que nadie ha dicho es que la comedia resultará tan o más sangrienta de lo que fue la tragedia”.
Tenemos que partir con el tema del libro: el violencia, no habló directamente del genocidio de Gaza, pero era claro que hacía referencia principalmente a este pues es el que está ocurriendo en estos momentos. Por medio de los ojos de este verdugo nos presentó la violencia, y sobre todo nuestra respuesta ante ella, porque ya no es que seamos indiferentes, ahora la consideramos algo de celebración. La violencia y crueldad se volvió la norma y los humanos dejamos de verlo como algo malo, algo que críticar. Misericordia hace su trabajo con frialdad, no es personal, es solo lo que tiene que hacer, porque así funciona la vida. Buscaba que fuera de forma limpia y respetuosa, pero seguía siendo un asesino a sangre fría.
Aquí entró en juego el acéfalo, la figura mencionada una y otra vez en los capítulos y que, además, Misericordia tenía tatuada en la espalda. El acéfalo es un cuerpo sin cabeza con una daga en una mano y un corazón azteca en llamas en la otra, nació como una respuesta al Hombre de Vitruvio que era la perfección y símbolo del Renascimiento. El acéfalo significa el apartar la razón (cabeza), ya que está unida al poder y a la crueldad para dejar espacio al cuerpo, al sentir de este, a la salud y la vida misma, es decir, a recordar que detrás de los números, de la racionalidad con la que se presentan ciertas cosas, hay vidas, hay personas, hay cuerpos sintientes que son más que un número o una estadística. El acéfalo busca priorizar el sentir y dejar de lado la razón fría.
“Dicen que todo encuentro casual es una cita. Yo vuelvo a reformular: toda cita es un encuentro con la muerte”.
Por medio de capítulos cortos que además funcionaban con frases cortas, la autora fue presentando este mundo en el que él vivía, la lógica por la que Abismo ordenaba asesinatos y el procedimiento que él seguía. Así conocimos al Príncipe Sangre, el adolescente que buscaba que fuera su aprendiz, un joven de bajos recursos que mantenía a su familia robando y usando la violencia, una persona cruel, pero que seguía funcionando con base en el amor. Y eso mismo fue lo que quebró la vida de Misericordia, el amor repentino que sintió al ver a Dix, la nieta de la mujer que debía matar. De esta forma, lo vimos enfrentarse a su trabajo por primera vez de forma personal, pensando en las consecuencias de sus actos y en las repercusiones para los demás.
Nos encantó el personaje de Misericordia Dagger, había cierta indiferencia en su actuar porque ya estaba acostumbrado a su trabajo y lo veía casi como si fuera contador. Sin embargo, también era un personaje sumamente reflexivo, entendía la diferencia entre la muerte y la crueldad y no disfrutaba de lo segundo. En un momento en que se celebraron varios asesinatos, él criticó lo que veía, criticó el desapego y la celebración ante el dolor ajeno, siendo él mismo parte de ese sistema. Fue curioso que siendo un verdugo, en esencia una persona mala, terminara demostrando más bondad que aquellas personas que debían de ser “buenas”, o esa masa supuestamente inocente de personas.
Soy la daga y soy la herida es un libro interesante y divertido, con un humor negro se enfrenta a la crueldad de lo que presenta, una crítica a la violencia y nuestra indiferencia ante esta, más allá, nuestra nueva cultura que la celebra.
“Orgasmos masivos de circo romano ante el opaco brillo de una testa mutilada.
Fascinación convulsiva ante la cabeza de Gorgona cortada de tajo, pero más viva que nunca y multiplicada por cien, con ojos abiertos y cabellos sibilantes.
Ya no seguidores apáticos, tibios o timoratos, sino renovadas hordas de fanáticos. Adoradores de la cuchilla dispuestos a dar la vida por odio o por amor, por una fe, por una herejía. Fans del circo romano en apocalíptica versión contemporánea.
Porque la sangre llama a la sangre, los ciudadanos han acudido en turbamulta: nada que incendie más el ánimo y nos haga sentir mejores y más merecedores del Cielo que ver sometidos a los pecadores a la pena capital, por su culpa, por si culpa, por su grandísima culpa.
Estrepitoso clamor que exige muerte a los infieles, los disidentes, los herejes, los rebeldes, los librepensadores, los incestuosos, los amotinados, las brujas, los de sexualidad disonante, los locos, las adúlteras, las putas, los reyes, los regicidas, los curanderos, las hechiceras, los curas, los falsos profetas y los auténticos”.
| Autor: Laura Restrepo Editorial: Penguin Libros – Alfaguara Saga/Autoconclusivo: Autoconclusivo | Nº de páginas: 205 ISBN13: 9789563845471 |
![]() ![]() | Laura Restrepo (Colombia, 1950)-. Publicó en 1986 su primer libro, Historia de un entusiasmo (Aguilar, 2005), al que siguieron La Isla de la Pasión(1989; Alfaguara, 2005 y 2014), Leopardo al sol (1993; Alfaguara, 2005 y 2014), Dulce compañía (1995; Alfaguara, 2005 y 2015), La novia oscura (1999; Alfaguara, 2005 y 2015),La multitud errante (2001; Alfaguara, 2016), Olor a rosas invisibles (2002; Alfaguara, 2008), Delirio (Premio Alfaguara 2004), Demasiados héroes (Alfaguara, 2009 y 2015), Hot sur (2012; Alfaguara, 2023), Pecado (Alfaguara, 2016), Los Divinos (Alfaguara, 2018) y Canción de antiguos amantes (Alfaguara, 2022). Sus novelas han sido traducidas a treinta y dos idiomas y han merecido varias distinciones, entre las que se cuentan, además del ya mencionado, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz de novela escrita por mujeres; el Prix France Culture, premio de la crítica francesa a la mejor novela extranjera publicada en Francia en 1998; el Premio Arzobispo Juan de San Clemente 2003, y el Premio Grinzane Cavour 2006 a la mejor novela extranjera publicada en Italia. Fue becaria de la Fundación Guggenheim en 2006 y es profesora emérita de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos. |

