Nuestros destinos infinitos: la historia de dos almas condenadas a amarse y matarse por siglos

En julio, Ediciones Urano trajo a Chile: Nuestros destinos infinitos de Laura Steven, una novela que dio bastante que hablar en el mercado angloparlante y ahora llegó con una edición especial en tapa dura con cantos pintados que no pueden perderse.
Evelyn recuerda sus vidas pasadas, al menos las más recientes. Sabe que lleva siglos naciendo una y otra vez, y cada vez que se acerca su cumpleaños 18, es asesinada por Arden, a menos que ella lo mate antes. De esta forma, llevan decenas de vidas sintiéndose atraídos el uno por la otra, pero siempre llevados a su inevitable final, hasta que Evelyn está tan desesperada por aguantar unos días más para salvar a su hermana menor que está dispuesta a todo.
Nos habíamos querido tanto tiempo, en los momentos más oscuros de la historia, en circunstancias imposibles, destinos terribles y penas insuperables. La alegría y el dolor que compartimos habían tejido la misma fibra de nuestro ser.
No había nadie que me conociera mejor. Nadie más que entendiera lo que era esto. Había una alianza entre nosotros, nuestro secreto compartido era una fortaleza que jamás podría ser quebrantada desde el exterior. Sin Arden, me sentía completamente sola en el mundo.
El libro está narrado por Evelyn y la mayor parte de él transcurre en su presente, Gales 2022, donde vive con su madre y hermana menor que necesita, con urgencia, un transplante de médula y Evelyn es la única persona compatible. Así que, esta vez, Evelyn está más que dispuesta a hacer lo que sea necesario para ganar los días que necesita para salvar a Gracie. En este hilo, la acompañamos mientras vamos conociendo a su familia actual y ella está atenta a la posible aparición de Arden, que sabe llegará en cualquier momento. Intercalados a este presente, fuimos retrocediendo progresivamente en las vidas que ambos compartieron en distintos lugares del mundo y distintas épocas para así ir conociendo el cómo funcionaba su relación y qué era lo que los unía hasta que, finalmente, llegamos al origen de todo. No solo leer el presente era divertido, sino que sobre todo el pasado, leer cómo en cuerpos distintos, vidas distintas y situaciones opuestas, ambos eran capaces de encontrarse y volverse un refugio para el otro… hasta que se veían obligados a dejar de serlo.
Nuestros destinos infinitos es un libro cuyo proceso de lectura resultó muy divertido, si bien claro que el deseo de querer saber qué es lo que sucedía movía gran parte del deseo de leer, también lo eran sus personajes. En especial, Evelyn y esta capacidad infinita que tenía de amar y ver el lado bueno de la vida y de lo que la rodeaba. Nos encantó ella como personaje, su capacidad de amar y de entregarse a cada vida con todo el corazón sabiendo que solo estaría unos pocos años en ella. Su forma de amar con todo y encariñarse a pesar de la pérdida nos pareció muy lindo, era un personaje que habiendo vivido cosas horribles seguía siempre esperando lo mejor. En contraste, Arden intentaba mantener la distancia, pues para él ya era suficiente pérdida, pero que seguía siendo un personaje lleno de sentimientos, solo que los mantenía más encerrados dentro de sí.
La verdad, llevaba siglos queriéndolo. Había ardido en deseos por ello. Y los siglos son mucho tiempo para pasar ardiendo.
Nos gustó mucho cómo estaba escrito, probablemente se debiera a la profunda introspección en el personaje de Evelyn, pues aunque no pasara nunca de los 18 años, al final, sí que tenía cientos de años de experiencia. Fue muy lindo y emotivo leer sus pensamientos, el cómo veía el mundo y procesaba su realidad, era un personaje que, además, se expresaba de una forma más poética. En el caso de Arden, también había poesía en él, como dijimos, de una forma más indirecta, pero que cuando hablaba con ella sacaba todo ese lado más complejo del personaje. Sus interacciones, el cómo hablaban y se relacionaban fue de las cosas que más disfrutamos de la historia.
Sin embargo, tuvimos un problema con el libro y es que después de darnos todo lo que acabamos de describir, no pudo darnos más. Quedamos con la sensación de que no vivió a la altura de las expectativas que el mismo libro creó y el cierre fue decepcionante. Un final no determina el libro, pero en este caso, este final venía acompañado de una explicación para un dolor que los persiguió por siglos. No haremos spoilers, pero la tensión que fue construyendo con el misterio del origen de este destino que los unía por siglos se desinfló de golpe cuando llegamos al final y, a pesar de lo mucho que disfrutamos el libro, quedamos con una sensación más amarga con el cómo se dio el cierre de todo.
Los años retrocedieron, después los siglos, y fuimos dos chicas en un bote de pesca en Nauru, fuimos dos chicos en las devastadoras trincheras y en las calles de cenizas de Pompeya. Fuimos todo, fuimos todos. Fuimos amor y deseo, puro, crudo y perfecto.
¿Cómo podía el alma destinada a matarme ser la que me hacía sentir tan viva?
Nuestros destinos infinitos fue una novela con una gran premisa y una prosa introspectiva que nos fue llevando por varios siglos de estas almas que se encontraban una y otra vez. Un amor que estaba desde el inicio, pero era muy fácil de comprender y creer, pero que por desgracia para el final se desinfló un poco y no estuvo a la altura de lo que el mismo libro prometió.
| Autor: Laura Steven Editorial: Ediciones Urano – Umbriel Saga/Autoconclusivo: Autoconclusivo | Nº de páginas: 352 ISBN13: 9788410085466 Precio: $29.900 |
![]() | Laura Steven (Inglaterra, 1992)-. Laura “LK” Steven es una autora premiada y número uno en ventas del New York Times, Indie y USA Today, originaria de la ciudad más al norte de Inglaterra. Su novela juvenil más reciente, Our Infinite Fates , una novela romántica de fantasía que abarca mil años, se convirtió instantáneamente en un éxito de ventas número uno del New York Times tras su publicación. Fue la elección del Club de Lectura Juvenil de Barnes & Noble de marzo, además de ser una selección principal del Libro del Mes y una exclusiva de OwlCrate y Faecrate. Se adquirió mediante un importante acuerdo de seis cifras y se traducirá a dieciséis idiomas. |
