Dolly: brutal slasher gore con un macabro giro final

Dolly: brutal slasher gore con un macabro giro final
El cine de terror independiente sigue encontrando nuevas formas de incomodar al público y Dolly es prueba de ello. La nueva película de Rod Blackhurst llega a los cines este 28 de mayo con una propuesta que mezcla folk horror, slasher clásico y una violencia gráfica que recuerda directamente al cine exploitation de finales de los 70 y principios de los 80.
Con una atmósfera enfermiza, efectos prácticos muy bien logrados y una villana que fácilmente podría transformarse en un nuevo ícono del género, Dolly consigue algo que muchas producciones actuales olvidan: hacer sentir incómodo al espectador.

¿De qué trata Dolly?
La historia nos lleva a los bosques de Tennessee, un lugar donde árboles cubiertos de muñecas rotas anticipan que algo no anda bien. Allí conocemos a Macy, interpretada por Fabianne Therese, una joven secuestrada por una extraña figura con máscara de porcelana llamada Dolly.
Pero el horror no pasa solamente por la violencia. Lo realmente perturbador es la lógica infantil y enfermiza detrás de los actos del personaje. Ver a esta niña/muñeca ejecutar acciones macabras mientras cree que son completamente normales provoca una mezcla constante de miedo e impotencia.
Rod Blackhurst, conocido por escribir Night Swim, construye una película que claramente toma inspiración de clásicos como The Texas Chain Saw Massacre, A Nightmare on Elm Street, Child’s Play e incluso Wrong Turn.

Un slasher con aroma al terror clásico
Uno de los aspectos más interesantes de Dolly es su presentación visual. La película fue filmada en 16mm y eso se nota desde el primer minuto. La textura granulada le entrega una sensación sucia y desagradable que funciona perfecto con el tono del filme.
La producción evita abusar del CGI y apuesta casi completamente por efectos prácticos. Cortes, mutilaciones, sangre y deformidades aparecen constantemente durante sus 88 minutos de duración. Y sí, la película es brutal. Hay escenas que seguramente harán desviar la mirada a más de algún espectador sensible.
El personaje de Dolly, interpretado por Max the Impaler, logra transmitir una presencia física inquietante. La máscara de porcelana y sus movimientos terminan convirtiéndose en uno de los puntos más fuertes de la película.

Gore, deformidades y efectos prácticos en Dolly
Si eres fanático del gore clásico, aquí hay bastante material para disfrutar. Dolly entiende perfectamente cómo construir tensión antes de lanzar escenas violentas que se sienten crudas y viscerales.
Los efectos están bien realizados y se nota cariño por el cine slasher antiguo. No busca verse elegante ni estilizada. Busca incomodar. Y lo consigue.
Además, la música ayuda muchísimo. Cada aparición de Dolly viene acompañada por sonidos incómodos y melodías perturbadoras que terminan quedándose en la cabeza incluso después de salir del cine.

Seann William Scott sorprende fuera de la comedia
Uno de los detalles más llamativos de la película es ver a Seann William Scott (Stiffler) en un rol completamente distinto a lo que muchos recuerdan de American Pie.
Hace bastante tiempo que no aparecía en una película alejada de la comedia y aquí logra entregar una actuación mucho más seria, aunque el elenco en general tiene momentos algo planos. Eso sí, dentro del tono extraño y enfermizo de la película, termina funcionando.
También aparece Ethan Suplee, conocido por trabajos como American History X y la serie My Name Is Earl.
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¿Tiene escena post créditos?
Sí. Y vale completamente la pena quedarse hasta el final.
Alerta de spoiler.
La película entrega un plot twist durante sus últimos minutos y posteriormente confirma que existe espacio para una segunda parte. La escena post créditos deja bastante claro que el universo de Dolly todavía tiene mucho más por mostrar.
Además, la música final ayuda muchísimo a cerrar esa sensación creepy que acompaña toda la experiencia.
Veredicto final de Dolly
Dolly probablemente no será una película para todo público. Sus actuaciones pueden sentirse algo planas y su violencia gráfica podría ser demasiado para algunos espectadores. Pero quienes disfrutan del terror independiente, el slasher clásico y el gore práctico van a encontrar aquí una experiencia muy entretenida y perturbadora.
La película logra capturar el espíritu del cine de terror de los 70 y 80 sin sentirse como una copia barata. Tiene identidad propia, una villana potente y varias escenas que realmente quedan dando vueltas después de verla.
Para los amantes del horror sucio, incómodo y visceral, Dolly es una recomendación obligatoria este 28 de mayo gracias a BF Distribution.