Digger: una sátira del fin del mundo de Iñárritu

Digger es el gran estreno de esta semana. Una película que es mejor saber lo menos posible para dejarse impresionar, basta con saber que , Alejandro González Iñárritu nos presenta una historia tan absurda como ambiciosa, donde el apocalipsis sirve como punto de partida para construir una comedia negra sobre el poder, el ego y la necesidad de tener siempre el control.

Cuando el culpable quiere convertirse en el salvador
Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un multimillonario excéntrico que, después de provocar un desastre de proporciones globales, emprende una misión para demostrar que él puede ser quien salve al mundo. Y hasta ahí conviene contar.
Parte importante de la experiencia de Digger está precisamente en descubrir cómo Iñárritu va desarrollando esta premisa y hacia dónde quiere llevarla.
Porque aunque estamos ante una película de desastre y con elementos de ciencia ficción, en el fondo la historia está mucho más interesada en sus personajes que en el propio apocalipsis.
Digger es un hombre acostumbrado a tenerlo todo: dinero, poder, influencia y, sobre todo, la sensación de que puede solucionar cualquier problema.
Y desde ahí la película construye una sátira que apunta directamente hacia quienes creen que tener poder también significa tener el control sobre todo lo que ocurre a su alrededor.
Iñárritu y una sátira sobre el ego
Alejandro González Iñárritu vuelve a construir una película donde detrás del espectáculo existe una preocupación mucho más humana.
El director de Birdman y El Renacido vuelve a explorar temas que han aparecido constantemente en su filmografía: el ego, la culpa, la necesidad de reconocimiento y esa búsqueda desesperada por encontrarle sentido a nuestras propias acciones.
Solo que esta vez lo hace desde un registro mucho más cercano a la comedia negra y la sátira apocalíptica. Y creo que ahí está el gran logro de Digger.
La película puede ser absurda, exagerada e incluso ridícula por momentos, pero detrás de todo eso existe una crítica bastante clara a la obsesión por el poder y el control. Claramente la visión de un director mexicano respecto al mundo estadounidense.

Cuando la película explica demasiado
Digger tiene un guion lleno de giros, que cualquier expectativa que puedas tener respecto a la trama, se quedará corta. Pero el mismo guion también es su enemigo.
La película tiene bastante claro qué quiere decir y, cuando confía en la sátira y en sus personajes, funciona muy bien. El problema aparece cuando deja de confiar en el espectador.
Hay momentos en los que la película explica de manera demasiado evidente cuál es su intención. En particular, existe una escena en la que los propios personajes prácticamente verbalizan el mensaje que la película ha estado construyendo hasta ese momento.
Y es una lástima, porque muchas de esas ideas ya estaban funcionando perfectamente a través de las situaciones y del comportamiento de los personajes. Una buena sátira no siempre necesita decirnos qué debemos pensar de aquello que estamos viendo.
En Digger, cuando el absurdo habla por sí solo, la película resulta mucho más efectiva. Aun así, esto no termina derrumbando la propuesta. La sátira tiene suficiente fuerza y el tono es lo suficientemente particular como para mantener el interés.
Iñárritu y “Chivo” Lubezki
Otro de los grandes atractivos de la película está en su apartado visual. Iñárritu vuelve a trabajar con Emmanuel “Chivo” Lubezki, director de fotografía ganador de tres premios Oscar y colaborador habitual del cineasta.
La fotografía tiene un papel fundamental para construir este mundo donde lo espectacular y lo absurdo conviven constantemente.
Hay una escala visual importante, pero también una intención clara de utilizar el espacio y la puesta en escena para acompañar el tono de la historia. El resultado es una película que puede sentirse gigantesca en determinados momentos, pero que también sabe encontrar imágenes incómodas o incluso ridículas.
Y esa combinación funciona bastante bien con lo que Iñárritu está intentando contar.
Tom Cruise y un reparto de primer nivel
Uno de los grandes atractivos de Digger está en su reparto, pero especialmente en Tom Cruise.
No es sorpresivo que interprete a un personaje diferente, su carrera ha demostrado que tiene un gran registro actoral. Sino qué personaje decide interpretar. Digger Rockwell es un hombre poderoso, egoísta, excéntrico y, en muchos momentos, bastante patético.
Cruise entiende muy bien el absurdo del personaje y consigue convertirlo en alguien que puede resultar divertido, incómodo y hasta ridículo. Y quizás nos adelantamos pero ya lo consideramos un serio candidato al Óscar.
Además, está acompañado por un reparto de primer nivel: Sandra Hüller, John Goodman, Jesse Plemons y Riz Ahmed, entre otros.

En conclusión
Digger es una película ambiciosa, extraña y deliberadamente incómoda. Más seguro que luego de su estreno el debate será interesante.
No siempre consigue equilibrar su sátira y, en determinados momentos, cae en la tentación de explicar demasiado aquello que ya habíamos entendido. Pero cuando Iñárritu confía en sus personajes, en el absurdo y en la puesta en escena, la película funciona realmente bien.
Más que una historia sobre el fin del mundo, Digger utiliza el apocalipsis para hablar de ego, poder, control y de esa necesidad de algunas personas de sentirse protagonistas incluso cuando el mundo se está cayendo a pedazos.
| Dirección: Alejandro G. Iñárritu País: Estados Unidos/Reino Unido /México Año: 2026 Duración:128 minutos | Reparto: Tom Cruise, Sandra Hüller, John Goodman, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Riz Ahmed y Sophie Wilde. |