Backrooms: ¿Por qué triunfa como terror arquitectónico y psicológico?

Backrooms es la nueva apuesta de A24, y una de las películas más esperadas por toda una comunidad que ha alimentado este mito en internet durante años. Basada en el fenómeno viral que nació a partir de una simple imagen de pasillos amarillos y alfombras húmedas, la película se convierte en una de las experiencias de horror más particulares del año. Y lo más impresionante no es solo su atmósfera, sino también su origen: Parsons comenzó expandiendo este universo en YouTube cuando apenas tenía 16 años, transformando sus cortos de found footage en un fenómeno viral que eventualmente llamó la atención de A24.

Accesibilidad sobre mitología
Uno de los mayores aciertos de (y esto lo digo como alguien que entró a la sala sin conocer prácticamente nada sobre niveles, juegos, entidades o toda la enorme mitología creada por internet durante año) es que no necesitas dominar el lore para disfrutarla.
La película funciona de manera completamente autónoma. De hecho, en mi caso, la experiencia fue tan efectiva que terminé buscando inmediatamente los cortos originales de Kane Pixels después de verla.
Eso sí, esta también puede ser una advertencia para los fanáticos más puristas: quienes esperen una película repleta de criaturas (si las hay), decenas de niveles distintos y explicaciones constantes probablemente se encontrarán con algo muy diferente.
Parsons toma una decisión mucho más arriesgada e interesante: concentrarse casi exclusivamente en el Nivel 0. Los interminables pasillos amarillos, el zumbido insoportable de las luces fluorescentes, las alfombras húmedas y esa sensación constante de estar atrapado en un espacio que simplemente no debería existir terminan convirtiéndose en los verdaderos protagonistas de la película.

Arquitectura de la mente
La elección de protagonistas: un arquitecto y una psiquiatra deja en evidencia cuáles son las intenciones de la película. Esto no es un simple found footage de monstruos digitales ni una adaptación obsesionada con el fan service; es una exploración del miedo a través del espacio y de la psicología humana.
La cinta disecciona con precisión cómo ciertos lugares pueden sentirse intrínsecamente incorrectos incluso cuando no entendemos por qué. Cómo la arquitectura puede provocar ansiedad sin necesidad de una amenaza visible. Y cómo el aislamiento comienza lentamente a deformar la percepción de la realidad cuando el miedo, la culpa y los traumas toman el control de la mente.
Y precisamente por eso funciona tan bien.
Los personajes tampoco comprenden realmente qué está ocurriendo. Están completamente desorientados… y esa misma confusión se transmite directamente al espectador. Hacia el tercer acto, la narrativa se vuelve tan abstracta que la lógica tradicional comienza a romperse por completo, y lo digo como un elogio absoluto. Uno termina sintiéndose atrapado junto a ellos, intentando descifrar imágenes, sonidos y espacios que parecen existir fuera de cualquier razonamiento humano.
Una pesadilla sin respuestas fáciles
Backrooms no busca entregar respuestas fáciles, podríamos decir que no las hay, y eso enriquece la experiencia porque es muy probable que cada espectador tengo conclusiones muy diferentes de lo que sucede.
Visualmente, además, la película consigue algo muy difícil: trasladar la estética del internet y del analog horror al cine sin perder autenticidad. Muchas veces parece menos una producción tradicional y más una grabación maldita encontrada por accidente en algún rincón olvidado de la red.

En conclusión
Backrooms más que una adaptación de un fenómeno viral, la película se siente como la consolidación de una nueva generación de cineastas que crecieron en internet, Obsesión es otro ejemplo. Pero a diferencia de lo que hace Curry Barker; Backrooms apuesta por la sensación antes que por la explicación, y cuando logra atraparte en su lógica absurda y claustrofóbica, la experiencia se vuelve profundamente inquietante.
| Dirección: Kane Parsons País: Estados Unidos Año: 2026 Duración:105 minutos | Reparto:Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell, Avan Jogia |