Hijas predilectas: ¿puede una persona realmente cambiar?

En mayo, llegó a Chile Hijas predilectas la novela debut de Morgan Dick, una historia llena de un humor negro y una situación inusual en la que dos medias hermanas se conocen mientras lidian con sus vidas viniéndose abajo.
Cuando el padre de Arlo y Mickey muere ambas lo toman de forma diferentes. Arlo sufre pues era su persona favorita y a quien le dedicó sus últimos meses mientras lo cuidaba en su enfermedad; por otro lado, Mickey solo siente un vacío porque fue el hombre la abandonó cuando tenía siete años y la dejó con su madre sumida en deudas. Sin embargo, en el testamento solo aparece Mickey como heredera con la condición de que se someta a siete sesiones de terapia… con Arlo.
“La gente no era mala por naturaleza, ahora se daba cuenta de ello. La bondad de carácter era un lujo, como las sales de baño y las lanchas motoras, y en la gran lotería del nacimiento y la biología, ella se había llevado la peor parte”.
El libro tuvo capítulos intercalados de Mickey y Arlo en los que nos presentaron sus vidas. Mickey como profesora de preescolar, un trabajo que amaba, mientras lidiaba con su adicción al alcohol y sobreviviendo sin mayores conexiones en su vida, salvo su vecina. Arlo era la hija perfecta, una psicóloga exitosa, con solo una mancha en su historial, un divorcio, hermosa y siempre en control de sus emociones. Sin embargo, la muerte del padre de ambas sacudirá sus vidas. Arlo intentará encontrar una respuesta a por qué fue dejada fuera del testamento mientras, al mismo tiempo, reevalúa su relación con su padre y cómo lo veía. El arco de Arlo nos pareció bastante interesante, pues partió como esta persona compuesta y que era muy buena con los demás, sabía qué decir para hacer que alguien se quebrara y trataba sus relaciones casi como un juego mental.
Mickey asistirá a la terapia sin saber que la persona atendiéndola era su medio hermana, sin embargo, su vida se venía abajo mucho antes de esto. Un error en el trabajo llevó a su suspensión, un niño que era su favorito la hará desear más, a querer estrechar lazos y dejar a las personas entrar a su vida. Sin embargo, su adicción la mantendrá alejada de todos, incluso de aquellos que quieren ayudarla. Los capítulos de Mickey eran algo más frustrante al notar cómo se le iba todo de las manos, sí que cometió errores, pero muchos de estos no fueron intencionales, fue su vida saliéndose de control o ella intentando hacer lo mejor, hasta que llegó a un punto en el que solo estaba desesperada.
“El duelo era un proceso aprendido. Ella lo sabía bien, como terapeuta que era. Estaba aprendiendo a vivir en un mundo sin su padre, lo cual requería tiempo y práctica. Pero no esperaba que se le diera tan mal. Cuanto más tiempo pasaba, más cuesta arriba se le hacía”.
Fue un libro en el que la vida de ambas protagonistas solo fue para peor en una espiral que era imposible detener, pero al mismo tiempo esta caída vino gracias a que se detuvieron a reevaluar sus vidas y lo que tenían en ellas. Ambas cometieron errores y se dieron cuenta de que no vivían sus vidas tan plenamente como creían. Todo el viaje de encontrarse y también sanar las heridas que tenían con sus propias madres nos gustó mucho. Quizá al inicio diera la sensación de que las madres serían minimizadas o tratadas como cierto estereotipo, en especial Leonora, pero no, la autora logró mostrar la complejidad de sus personajes y el cómo a veces ni una madre es capaz de salvar a su hija.
Otro elemento interesante del libro fue Tom, el abogado que manejaba la herencia y que las contactó por separado. Claramente fue un elemento poco profesional el cómo terminó involucrándose, pero fue algo que aceptamos porque formó parte del tono del libro, este en el que un hombre alcohólico y que dejó a una familia en la ruina, logró ser millonario después de abandonarlas. Así que todos los elementos “absurdos” o poco realistas, los entendimos como parte de la lógica en la que se contó esta absurda, como el mismo acuerdo de la terapia a cambio de entregar la herencia.
“Me encanta esa palabra. Quizá. Esa palabra representa la vida. La vida tiene cosas crueles, como he dicho antes. Pero a veces mejora. Hay que esperar a ver qué pasa. La vida es un quizá“.
El libro hizo un análisis bien interesante sobre la naturaleza de las personas y su capacidad de cambiar, para mejor. ¿Cómo el padre que abandonó a su primera familia podría también ser el padre cariñoso de otra? ¿Podía ese hombre ser el alcohólico abusivo y, a la vez, ser el padre cariñoso? El libro reflejó muy bien lo complejas que son las personas y, más aún, las complejas que son las relaciones entre las personas. Además, trató el tema de la salud mental, en particular la adicción de Mickey y el cómo es una enfermedad que necesita más ayuda que solo querer estar bien.
Hijas predilectas fue una historia entretenida en la que dos hermanas casi opuestas se enfrentaron al duelo de su padre, cada una con una experiencia diferente. Un relato sobre la complejidad humana, el deseo de cambiar y lo difícil que es realizar este cambio.
“Si una persona era una criatura de una complejidad infinita, entonces la relación entre dos personas era el doble de insondable”.
| Autor: Morgan Dick Editorial: Ediciones Urano – Letras de plata Saga/Autoconclusivo: Autoconclusivo | Nº de páginas: 415 ISBN13: 9788492919987 Precio: $28.900 |
![]() | Morgan Dick (Canadá)-. Es una escritora de Calgary, Canadá. Sus relatos de ficción han aparecido en Grain, Geist, CAROUSEL, Cloud Lake Literary, The Prairie Journal of Canadian Literature, Vagabond City y The Humber Literary Review. Su primera novela está inspirada en su experiencia trabajando en el campo de la salud mental. |
