Hamnet: la experiencia más humana y dolorosa del año

Al fin llega a las salas nacionales Hamnet. La película que recientemente triunfó en los Globos de Oro, de sus seis nominaciones logró imponerse en mejor película dramática y mejor actriz de drama para Jessie Buckley. La película nos cuenta la poderosa historia de amor que inspiró la creación de la obra maestra atemporal de Shakespeare: Hamlet.

Sinopsis: El peso de un nombre
La historia nos traslada a la Inglaterra rural de la década de 1580, específicamente al pueblo de Stratford. Allí conocemos a Agnes (Jessie Buckley), una mujer con una conexión casi sobrenatural con el mundo natural y la herbolaria, quien se enamora de un joven y humilde profesor de latín (Paul Mescal) que años más tarde se convertiría en el dramaturgo más famoso de todos los tiempos. Sin embargo, el relato no se centra en el éxito literario, sino en la vida doméstica y las dificultades de su matrimonio. La trama alcanza su punto de inflexión cuando la peste llega a su hogar, arrebatándoles a su hijo de once años, Hamnet. A partir de este suceso, la película se convierte en una crónica devastadora sobre cómo la ausencia del niño fractura la familia y cómo ese dolor se transmuta, años después, en la creación de Hamlet, la obra maestra que define la historia del teatro.
La mirada de Chloé Zhao: El cine como refugio
Bajo la dirección de Chloé Zhao, la cineasta que ya nos conmovió con la quietud de Nomadland con la cual ya ganó el Oscar el 2020, el cine vuelve a recuperar su esencia más íntima y pausada. Zhao es una maestra de la atmósfera, y en Hamnet utiliza su lente para devolverle al relato histórico una humanidad que a menudo se pierde en las adaptaciones de época .
En esta cinta no encontrarán los clichés del melodrama victoriano, tampoco está diseñado para arrancar lágrimas fáciles. La cámara es una observadora silenciosa que acompaña el dolor de sus protagonistas, permitiendo que el tiempo fluya de manera orgánica, todo la historia esta contada de manera cronológica. Esta decisión estética es vital: al dejar que el duelo “respire”, la película logra que el espectador sienta el peso del vacío que deja un ser querido. La dirección de fotografía es, sencillamente, hipnótica. Se detiene en los gestos mínimos que construyen la realidad: el roce de unas manos ásperas, el movimiento del viento en los árboles, el vuelo de un halcón o las partículas de polvo suspendidas en la penumbra de las casas antiguas. Es casi un homenaje a las cosa efímeras.

Un duelo actoral de otro planeta
En el corazón de este naufragio emocional se encuentra Jessie Buckley. Su actuación es una de las más devastadoras del año, siendo una de las candidatas más fuertes para los próximos Óscar. Buckley posee la capacidad casi sobrenatural de transmitir un colapso interno absoluto sin necesidad de pronunciar una sola palabra. Su Agnes no es solo una madre sufriente; es una fuerza de la naturaleza, una mujer con una conexión casi mística con la tierra que ve cómo su mundo se desmorona cuando la muerte toca a su puerta. De hecho es la verdadera protagonista de la historia
Por su parte, Paul Mescal reafirma por qué es el actor de su generación para interpretar la vulnerabilidad masculina, ya la habíamos visto lograrlo en Aftersun (2022). Su retrato de un joven William Shakespeare; atrapado entre la ambición artística en Londres y la culpa del padre ausente, es también una actuación digna de reconocimientos.
La química entre Buckley y Mescal no nace del romance convencional que solemos ver en pantalla, sino de la fractura. Son dos personas unidas por el amor, pero separadas por la forma en que cada uno decide procesar la pérdida. Mientras ella se queda en el epicentro del dolor, él huye hacia la creación, buscando en las palabras un refugio que la realidad le niega.
De la tragedia personal al mito universal
Basada en la multipremiada novela de Maggie O’Farrell y con la producción de Steven Spielberg, la película nos revela una verdad poderosa: el arte no nace de la gloria, sino de la pérdida. Casi todos conocemos Hamlet, pero pocos se detienen a pensar en el origen de ese nombre (aunque históricamente no se sabe con exactitud si esta es la relación), Hamnet disecciona el duelo desde dos lugares opuestos. Por un lado, el padre, que transforma la pérdida en arte desde la distancia, intentando dar sentido al sinsentido. Por otro lado, la madre, Agnes, que vive la pena desde un lugar corporal y terrenal. Es en este choque de perspectivas donde la película alcanza su punto más alto, recordándonos que no hay una forma “correcta” de sufrir, sino solo formas de sobrevivir.

Conclusión
Hamnet confirma que las grandes historias de la humanidad no tratan sobre hazañas heroicas ni grandes discursos. Tratan sobre las huellas imborrables que deja lo que perdemos. Se estrena en Chile este 15 de enero, y mi única recomendación es que asistan a la sala preparados para ser vulnerables. Es una obra que te deja sin palabras, recordándonos por qué el cine sigue siendo el espejo más fiel de nuestra propia alma. Después de todo, como escribió el propio Shakespeare(quien curiosamente no se menciona su nombre en la novela de O`Farrell) , hay dolores que simplemente no pueden explicarse, porque el resto… el resto es silencio.
| Dirección: Chloé Zhao País: Estados Unidos/Reino Unido Año: 2025 Duración: 126 minutos. | Reparto: Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, Joe Alwyn |