“Avatar 3: Fuego y Ceniza”: ¿Cuántas veces se puede contar la misma historia?

Avatar: Fuego y Ceniza, la tercera entrega de la exitosa saga de James Cameron, sigue siendo un espectáculo que no brilla más allá de sus increíbles efectos visuales, y es que en tres horas y media de duración, Fuego y Ceniza vuelve a repetir la misma fórmula de las dos películas anteriores sin nada nuevo que destacar.
Tras la pérdida de su hijo mayor, Neteyam, la devastada familia de Jake Sully y Neytiri ahora deberá enfrentar al peligroso clan Na’vi de la Ceniza, liderado por la despiadada Varang, a la vez que el conflicto entre los Na’vi y los humanos empeora. Una trama calcada que añade nuevos personajes con la esperanza de que la audiencia sienta que está viendo algo nuevo, con unos efectos especiales sublimes que son desperdiciados en una película que simplemente no aprecia el tiempo que estás invirtiendo en ella como espectador.
Te lo contamos todo a continuación…

Lo mismo de siempre
La trama de Avatar: Fuego y Ceniza repite los mismos patrones narrativos que sus dos antecesoras, pero en esta ocasión, los intensifica par causar más impacto. Si en El Camino del Agua moría un Tulkun, en esta entrega mueren 10, y si les parecieron impactantes las batallas finales anteriores, en Fuego y Ceniza las explosiones y las balas se duplican, lo que comprueba que la audiencia sigue viendo esta saga meramente para llegar a ver sus fantásticos clímax.
Y aunque Avatar intenta con todas sus fuerzas ser más que un espectáculo visual al lanzar a la mesa un sinfín de temas que le den profundidad a todo el asunto, simplemente no puede dejar la superficialidad. Con un mensaje supuestamente ecológico, y una crítica a la codicia del ser humano, la saga de Avatar no hace más que usar a la naturaleza como un instrumento, y caricaturiza de la forma más burda al ser humano para que tú como espectador celebres cómo los seres vivos de Pandora son sacrificados al final de estas películas en pos de que ganen los Na’vi, siendo que son liderados por un humano de la misma calaña al fin y al cabo.
Varang, la nueva villana de la historia, no tiene peso en la trama, y como todo personaje femenino que ostenta alguna clase de poder en este tipo de películas, es sometida a convertirse voluntariamente en un accesorio de los villanos principales, dado que a nadie se le ocurrió alguna excusa de por qué un clan solitario y salvaje que ni siquiera cree en Eiwa querría meterse en esta guerra.

Los conflictos en Avatar: Fuego y Ceniza son repetitivos y absurdos. El personaje de “Spider” es secuestrado incontables veces, y a Quaritch, nuestro villano principal, Jake Sully o “Spider” le perdonan la vida a cada rato, para después hacerse los sorprendidos cuando este retoma su misión de atraparlos. Por su lado, Neytiri tiene como cinco chances distintas para derribar a Varang, ¡y tampoco lo hace porque el guion no se lo permite!
En cuanto al lado emocional de la cinta, Fuego y Ceniza es una teleserie mal ejecutada. Jake Sully es un pésimo padre y líder, ya que su nula inteligencia emocional no le permite actuar racionalmente. Culpa a su hijo Lo’ak por la muerte de su primogénito, y después se sorprende cuando este se escapa. Le da órdenes a su familia, las cuales jamás acatan, y por milagro estos siempre terminan salvando a Jake porque no puede dejar de meterse en problemas. Es frustrante, absurdo, es un guion mediocre.
El final de Avatar: Fuego y Ceniza es exactamente igual al de sus antecesoras. Concluye con una batalla acongojante en donde mucha gente muere, menos los villanos. Los humanos se retiran momentáneamente, y los Na’vi enfrentan un futuro incierto una vez más. En resumen, vimos la misma película de nuevo.
Lo mejor de esta cinta son sus visuales, ya que siguen siendo despampanantes, pero es difícil no pensar en que este nivel de tecnología e ingeniería humana podría estar siendo empleada para hacer videojuegos alucinantes, en vez de rehacer la misma película una y otra vez.

En resumen…
Avatar: Fuego y Ceniza es decepcionante, ya que James Cameron simplemente no quiere salir de su zona de confort. Una guerra eterna, perpetrada por un villano invencible, porque el guion así lo quiere, en la que los únicos afectados por la insensibilidad humana somos nosotros que gastamos 3 horas y media de nuestras vidas viendo esta cinta, y de seguro, mucho dinero en entradas y snacks.
Pero si te gustó Avatar: El Camino del Agua, y te interesa adentrarte de nuevo en Pandora, anda a ver esta nueva entrega y hazte tu propia opinión. No es la peor película del mundo, pero tampoco es una maravilla más allá de lo visual.
Le damos un 2.5/5.
| Dirección: James Cameron País: Estados Unidos Año: 2025 Duración: 3 horas y 17 minutos. | Reparto: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver |