No alimentes a los niños: Una película que tampoco alimentó bien el guion

No alimentes a los niños (Please Don’t Feed the Children), ópera prima de Destry Allyn Spielberg; sí, hija de ese Spielberg. Quizás esto hace que nuestra expectativas suban considerablemente. Curiosamente este ha sido un año con muy buenas cintas de terror y quizás esto mismo también le juega en contra a esta película.
En un futuro cercano, un virus transmitido por los niños ha convertido a la mayoría de los adultos en “caníbales”. La respuesta del país es tan desproporcionada como absurda: encerrar a los menores en campos de concentración y culparlos públicamente del colapso social. En medio de ese caos, un grupo de chicos intenta cruzar la frontera, plan que fracasa a los pocos minutos debido a su alarmante falta de sentido común. Su huida los lleva hasta una acogedora casa de campo que, por supuesto, no es lo que parece.
Más allá de esta premisa atrayente te contamos otros detalles a continuación (posibles spoilers):

Un mundo que no se sostiene
La idea base tiene potencial, pero los agujeros de guion se comienzan a notar muy rápido. El virus, por ejemplo, es un concepto intrigante, pero si los niños son portadores pero eventualmente crecerán, ¿qué pasa entonces? ¿Desaparecen mágicamente los síntomas al cumplir 18? ¿La humanidad decidió extinguirse por adelantado? El guion no responde nada ¿Por qué solo los niños son peligrosos?. Se limita a contarlo todo en un narrador inicial en vez de mostrarlo, como si una secuencia del apocalipsis estuviera fuera del presupuesto. Además uno de los niños del grupo tiene claramente apariencia de adulto, por lo que estar huyendo no tiene ningún sentido.
Tampoco ayuda que, en una película que promete caníbales, estos aparezcan apenas unos segundos cerca del final (esto mismo hace predecible que sucederá) La expectativa nunca coincide con lo que vemos. Incluso se muestra que los “niños” quieren viajar, el mapa tiene una palmera, luego sabemos que viajarán a Belice ¿Desde cuando Estados Unidos es limítrofe a Belice?

Una casa, una villana y un grupo que toma las peores decisiones
Cuando los niños llegan a la casa de Mary (Michelle Dockery), la película adopta un tono más cercano al thriller de “casa prisión”. Dockery es lo mejor del film: compone a una mujer amable y delicada que esconde una locura cuidadosamente contenida. Una madre herida, obsesionada y peligrosamente resolutiva. Su interpretación podría estar en un slasher… sin que la película se atreva del todo a ser uno.
Zoe Colletti destaca dentro del grupo, especialmente en una escena visceral que involucra vísceras (sí, literal). El resto de los niños oscila entre lo funcional y lo plano, y sus decisiones suelen desafiar la supervivencia más básica. Giancarlo Esposito aparece solo para recordarnos que está en el elenco, pero su personaje entra y sale cuando conviene al guion, y aún así si el personaje no existiera no cambiaría mucho, un actor totalmente desaprovechado.
Ideas grandes, ejecución pequeña
La película quiere hablar de discriminación, miedo social, crisis migratorias y demonización de la infancia, pero sus paralelos se sienten superficiales, casi como un comentario añadido a último minuto para “dar relevancia”. No hay construcción de mundo suficiente para sostener esas ideas.
Una vez dentro de la casa, la película encuentra algunos momentos efectivos: tensión, gore puntual, un par de giros. Pero nunca se siente sorprendente.

Conclusión
No alimentes a los niños no es un desastre, pero sí una oportunidad perdida. Tiene una premisa poderosa, un villano memorable y algunos destellos de puesta en escena, pero se deja llevar por clichés, trampas narrativas y una falta de coherencia interna que termina jugando en su contra.
| Dirección: Destry Allyn Spielberg País: Estados Unidos Año: 2024 Duración: 94 minutos. | Elenco: Michelle Dockery, Zoe Colletti, Giancarlo Esposito |