Tron Ares: Ya son 2 intentos desperdiciados

A modo de soft reboot, Tron Ares es el nuevo intento de revivir la saga después de Tron Legacy del 2010, que al igual que esta película, permanece en nuestras memorias única y exclusivamente por sus majestuosos visuales y soundtrack (en ese entonces hecho por Daft Punk). ¿Es acaso lo único que esta saga tiene para ofrecer?
El éxito de Tron en 1982 fue producto de su osada propuesta tan adelantada para su época: el planteamiento de que exista un mundo virtual ajeno al nuestro en el que vivan seres virtuales humanoides, y qué pasaría si nosotros como humanos pudiéramos insertarnos en este. Una idea que en papel suena extraordinaria, con un potencial tremendo para cobrar vida en la gran pantalla, y que en su momento, con los limitados avances del CGI en los 80, se pudo consolidar sin problema.
¿Pero qué está saliendo mal ahora que existen los recursos necesarios para llevar a cabo una historia así o más potente? ¿Más aún cuando el tema de las IA está tan vigente?

La historia se estira como chicle
El guion de Tron Ares es sin duda el peor defecto que esta película tiene, y es que su trama, a pesar de todo lo predecible que puede llegar a ser, también peca de aburrida. La trama es simple: las dos empresas más grandes en el mundo de la tecnología (ENCOM y Dillinger Corporation) están compitiendo por encontrar el “código de permanencia”, una línea de código que es capaz de materializar objetos del mundo digital en el mundo real de forma permanente, ya que estas “materializaciones”, que ya son posibles al iniciar la película, solo permanecen 30 minutos en el mundo real.
En medio de esta debacle tenemos a Ares, interpretado por Jared Leto, un soldado virtual superfuerte que una vez que entiende que es prescindible para su creador, Dillinger, decide ayudar a ENCOM para mantener el código alejado de las manos de este, y sacar provecho de esto al final de la película.
Tron Ares explora el conflicto emocional y el concepto de la humanidad en una inteligencia artificial a través de Ares, pero lo hace de forma superficial porque al final lo que importa es la acción, ¿para qué hacer una película profunda cuando te pueden mostrar secuencias de carreras emocionantes o peleas con discos luminosos?
Además de carecer de una trama sin capas, el tratamiento que se le da a la guerra corporativa es simplemente caricaturesco, ya que de forma exageradamente obvia te muestran quiénes son los malos. Disney no sabe hacer películas con matices, y una vez más te presenta dos bandos donde uno es exageradamente malo y el otro bueno para que ni siquiera te molestes en elegir.

Personajes planos
Tron Ares desperdicia a su excelente elenco con diálogos que no suenan naturales, y una evidente falta de química en el set, y a pesar de que la película hace un buen trabajo en ser inmersiva cuando se trata de lo visual, los personajes de esta carecen de personalidad o carácter, haciendo que sus apariciones te desconecten de la experiencia en general.
Los personajes de Ares y Athena no son para nada imponentes, y es simplemente imposible empatizar con ellos, y vaya que es posible empatizar con androides o inteligencias artificiales en el cine, hay miles de ejemplos. Hay momentos en que estos dos personajes simplemente son molestos, y no hay una claridad en cuanto a sus capacidades dentro y afuera del mundo virtual.
Jared Leto actúa increíble porque es un robot sin emociones. Greta Lee actúa de forma desinteresada en toda la película (a veces ni siquiera reacciona de forma creíble ante el peligro). Evan Peters es desperdiciado en un personaje malvado y caricaturesco que grita y hace berrinches. Arturo Castro intenta salvar la película con one-liners graciosos que se pierden entre un elenco sin química. ¿Y Gillian Anderson? Una de las mejores actrices que tenemos en la actualidad, nuevamente es desperdiciada en un rol sin peso alguno.
Y ni siquiera hablemos del bait que hicieron con Jeff Bridges en la promoción de esta película.

Visualmente increíble
Si hay algo que realmente podemos destacar y aplaudir son los efectos especiales, que una vez más salvan a Tron de ser una experiencia poco satisfactoria, considerando que su trama siempre ha tenido mucho potencial, no olvidemos eso. El conflicto entre las corporaciones pasan a segundo plano cuando las luces rojas neón comienzan a aparecer. Tron Ares goza de un CGI majestuoso e inmersivo que se disfruta a concho cuando es visto en una pantalla grande como la IMAX.
Las carreras en motocicleta y las escenas de acción destacan únicamente porque la combinación de tomas dinámicas y efectos especiales deslumbrantes se roban tu atención por completo. Casi se siente como una distracción para que no te des cuenta de que la trama en sí no avanza, y no es interesante en lo absoluto.
El soundtrack de Nine Inch Nails complementa perfectamente estas secuencias tan atractivas, ahí hay nada que reclamar.

En conclusión…
Tron Ares es sin duda un espectáculo visual, que lamentablemente desperdició su oportunidad de ser un soft reboot épico con un guion superficial y sin inspiración. Tiene un elenco notable que justifica pagar una entrada al cine para verlo, pero no se lucen mucho en comparación a las escenas de acción con luces donde nadie está hablando. Ver Tron Ares en una pantalla enorme será una experiencia inolvidable si no te importa que la trama principal no sea la gran cosa.
Le damos un 3/5. Quédense para la escena post-créditos.
| Dirección: Joachim Rønning País: Estados Unidos Año: 2025 Duración: 1 hora y 59 minutos | Elenco: Jared Leto, Greta Lee, Evan Peters, Gillian Anderson |