La hermanastra fea: el cuento de hadas más retorcido del año

Todos ya conocemos la historia de Cenicienta, pero ¿Qué pasaría si se contara desde los ojos de quien nunca fue amada? De eso trata esta película noruega, ópera prima de la directora Emilie Blichfeldt. Que la podremos disfrutar en cines a partir de este 9 de octubre, gracias a Bf Distribution.
Presentada en el Festival de Berlín, donde integró la prestigiosa sección Panorama y fue nominada al Premio del Público, la cinta combina terror, sátira social y comedia negra en una experiencia tan grotesca como fascinante. Un viaje visual que convierte la inocencia del cuento clásico en una pesadilla sobre el cuerpo, la belleza y la aceptación.

Del clásico cuento al body horror
La historia que todos conocemos es la de Charles Perrault, popularizada por Disney. Pero en la versión de los hermanos Grimm, el tono era mucho más oscuro: sangre, mutilaciones y desesperación formaban parte del precio por alcanzar la belleza y la aceptación.
La hermanastra fea retoma ese espíritu cruel, actualizándolo a una época donde la presión estética y la obsesión por el cuerpo perfecto se han convertido en nuevas formas de violencia. De hecho, en los últimos años, varios clásicos infantiles han sido reescritos desde perspectivas perturbadoras, como Winnie The Pooh: Miel Y Sangre o Peter Pan, Pesadilla En La Tierra De Nunca Jamás. Este filme continúa esa tendencia, pero con una intención más profunda: no solo busca horrorizar, sino cuestionar
Una Cenicienta al revés
En un reino donde la belleza es un negocio y el amor una competencia, Elvira (Lea Myren) hará lo imposible por conquistar al príncipe (que tampoco es un hombre perfecto) y vencer a su hermanastra Agnes (Thea Sofie Loch Næss), a quien todos solemos conocer como Cenicienta. Pero su obsesión con ser amada la arrastra a un descenso físico y psicológico marcado por cirugías grotescas, envidias corrosivas y un humor tan oscuro como sangriento.
Elvira no es una heroína: es el producto más extremo de una sociedad que valora el cuerpo por encima de la persona. Como en La Sustancia —la película que el año pasado nos hizo hablar respecto a los cánones de belleza —, el cuerpo femenino se convierte en un campo de batalla donde la juventud, la belleza y el deseo se venden como moneda de éxito.
En este mundo deformado, los hombres valen por su dinero y las mujeres por su apariencia. Nadie escapa del mercado de la imagen: la identidad, el amor y el poder se reducen a simples transacciones visuales.

Belleza visual
Uno de los mayores aciertos de La hermanastra fea es su diseño de producción, que combina lujo y decadencia en cada plano. Los palacios, maquillajes y vestidos parecen sacados de una pasarela macabra, donde lo artificial se impone como norma.
La fotografía, firmada por Torjus Thesen, aprovecha una paleta saturada de rosas, dorados y tonos pálidos que rozan lo enfermizo. Es una estética barroca y opresiva, que retrata la belleza como algo asfixiante. En contraste, los momentos de horror corporal están filmados con una crudeza casi clínica, haciendo que el espectador sienta cada corte y sutura, que incluso podría incomodar a los más sensibles.
En cuanto a actuaciones; Lea Myren brilla como Elvira, construyendo un personaje frágil, desesperado y profundamente humano en su monstruosidad y nos hará cuestionar ¿es una víctima de esta sociedad basada en las apariencias?

Conclusión
La hermanastra fea es un espejo deformado del mundo actual, donde los filtros, la cirugía y el éxito se confunden con amor propio. Emilie Blichfeldt convierte el cuento de hadas en una pesadilla moderna, llena de belleza, horror y sátira.
Una película visualmente deslumbrante y emocionalmente incómoda, que confirma que sin importar la época hay temas que no cambian.
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| Dirección: Emilie Blichfeldt País: Noruega Año: 2025 Duración: 110 minutos. | Elenco: Lea Myren, Thea Sofie Loch Naess, Ane Dahl Torp, Flo Fagerli |