La Ola: Un musical provocador que llegó muy tarde

Lo nuevo de Sebastián Lelio, La Ola, no va a dejar indiferente a absolutamente nadie. De la mano de Fábula, Lelio reunió a un equipo, en su mayoría compuesto por mujeres, y creó un musical inspirado en el Mayo Feminista del 2018.
Cuando pensamos en este periodo de nuestra historia contemporánea, no se nos hace difícil pensar por qué Sebastián Lelio se sintió inspirado por esta lucha en particular para musicalizarla. El significado de lo que pasó en mayo del 2018, la energía que rodeaba al movimiento, la ira desatada, la indignación hecha expresión artística durante las marchas, y la conmoción que el movimiento feminista causó en la población, incomodándola y exponiéndola.
Todos estos elementos son una fuente rica de inspiración lo suficientemente grande para dar a luz a un proyecto ambicioso y de alto presupuesto que le abre el camino al cine chileno para entrar a un terreno inexplorado como lo es el género de los musicales. El único problema de La Ola es que se siente anacrónica, y eso no favorece a su intención.

Esto es culpa del internet…
La Ola es un musical majestuoso en cuanto a su ejecución artística, tiene coreografías geniales, sus canciones originales son notables en su mayoría, y sus puestas en escena intentan capturar la belleza de hasta el rincón más oscuro y menos idealizable de Santiago. Y a pesar de que se nota el esfuerzo de Sebastián Lelio por hacer a un lado su visión masculina del tema que aborda, y trata de manejarlo de una manera creativamente libre, pero respetuosa, aun así hay muchas cosas que hacen ruido.
Una película que intenta ser un retrato fidedigno de la realidad vivida por las chicas en contexto de toma por el encubrimiento de depredadores sexuales en los espacios académicos. Se pueden observar detalles como la discordancia interna que una toma puede ocasionar, el desprestigio de la lucha por parte de la prensa, etc., los cuales evocan una suerte de realismo.
Lamentablemente, lo que opaca las buenas intenciones de la cinta es el lenguaje empleado en esta, el cual está teñido de conceptos que sí, surgieron en estos contextos, pero que los trolls de internet se encargaron de convertir en armas para ridiculizar al movimiento feminista por completo. Palabras como “sororidad”, “compañeras”, “deconstrucción” o “patriarcal”, que durante estos siete años que han pasado se volvieron virales, y que ya no tienen otro significado más que el ridículo impuesto por comunidades que se mofan del feminismo, están por todas partes en el guion de La Ola, lo que la hace involuntariamente difícil de digerir.
A esto íbamos con que la película se siente anacrónica, ya que el impacto que busca generar se ve obstaculizado por los estereotipos que la misma cultura representada en pantalla se encargó de establecer para quitarle la seriedad al asunto por el que estas protestas comenzaron en un principio.

¿Qué hay de la trama?
Julia, como la estudiante de la Facultad de Artes que es, se ve en medio de las protestas por el encubrimiento de estudiantes abusadores en su universidad, y a raíz de los testimonios que sus compañeras se atreven a compartir, Julia se cuestiona un episodio pasado con un ayudante de su carrera. La forma en que sus compañeras posteriormente la empujan a compartir su vivencia nos pareció un poco cuestionable, sobre todo cuando la palabra “sororidad” se menciona por lo menos diez veces en esta cinta.
Pero dejando de lado ese aspecto, la forma en que se tratan temas tan importantes como el del abuso sexual, la protección sistemática que se le da al perpetrador y el eterno cuestionamiento al que se somete a la víctima, es bastante innovadora, y los números musicales que representan a estos son arrebatadores e ingeniosos en su composición.
La expresión de la rabia, la vulnerabilidad, el miedo, y la frustración producida por la injusticia a través de música y baile no puede ser más acertada (es cosa de ver las expresiones artísticas surgidas en contexto de protestas) para el contexto histórico que La Ola quiere representar.
El único problema es que el tema central del musical, el abuso sexual, pierde seriedad al verlo musicalizado, y puede que toque algunas fibras sensibles como puede que encante a varios por la forma en que representa el dolor que este tema causa.

En conclusión…
La Ola es un musical notable: dinámico, bien coreografiado, que intenta expresar de una forma diferente e innovadora una realidad que sigue viva en espacios académicos, laborales, y un largo etcétera.
Sus contras serían que lamentablemente perpetra los estereotipos del movimiento feminista sin quererlo. Pero si ves esta cinta con la mente abierta y te entregas a la visión artística sin ánimo de ofender de Sebastián Lelio, La Ola es disfrutable.
Y lo bueno de toda película declarada controversial por la prensa, es que va a generar debate sobre una causa importante, manteniendo al movimiento feminista más vivo que nunca.
Le damos un 3.5/5.
| Dirección: Sebastián Lelio País: Chile Año: 2025 Duración: 129 minutos | Elenco: Daniela López, Avril Aurora, Lola Bravo, Paulina Cortés |