SINOPSIS: Jack Torrance se traslada con su mujer y su hijo de siete años al impresionante hotel Overlook, en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, y así encontrar paz y sosiego para escribir una novela. Sin embargo, poco después de su llegada al hotel, al mismo tiempo que Jack empieza a padecer inquietantes trastornos y comienzan a producirse extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.

Esta es una película que vi hace unos quince años la primera vez y desde ese momento la he visto completa –casi dos horas y media –en varias oportunidades. Basada en una novela de Stephen King, dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson. ¿Qué más se puede pedir? Veamos.

En “El Resplandor” vemos muchos temas tratados –varios sin explicación alguna –mezclados en un guión también co-adaptado por el mismo Kubrick. Fenómenos y terror mezclados en una atmósfera de suspenso que llega a agobiar, inquietante y sofocante a la vez, logrando momentos únicos en el cine.

Y todo esto, como suele hacer King en sus obras, basado en un drama, en una familia común y corriente que busca la paz y es lo último que encuentra. Con personajes misteriosos, apariciones inentendibles y fugaces y continuos juegos visuales brillantemente filmados.

“El Resplandor” tiene elementos del terror más simple y puro. Vemos a un niño paseando en su triciclo por los pasillos del hotel, y en vez de provocarnos ternura, nos mantiene en vilo esperando algo. Y ese algo es también un sello característico de King: el temor a lo desconocido.

Aquí podemos ver a Nicholson –en uno de sus mejores papeles –como protagonista, pero también Danny Lloyd ofrece piezas importantes para –tratar de –comprender la historia que se nos cuenta. Todo un mérito de Kubrick pues él decidió que no se le dijera en ningún momento al entonces niño que sería un filme de terror, y Lloyd sólo lo supo muchos años después. Punto en contra: Shelley Duvall quien fue una pésima contratación.

“El Resplandor” es terror psicológico, sin mucha sangre –aunque si ponemos en la balanza la secuencia del ascensor se desata en hemoglobina –y sin siquiera muchas muertes. El terror habita en cada pasillo, en cada habitación –como la “237” –y hasta en un personaje cualquiera.

Totalmente recomendada, esta película no es ni gore ni slasher ni nada parecido, es una obra maestra del cine de suspense-terror que nos hace entrar en su juego lentamente, con un mundo que nos presiona in crescendo y que nos mantiene metidos hasta su mismo desenlace.

Director: Stanley Kubrick
Protagonista: Jack Nicholson
País: Inglaterra – USA
Año: 1980
Duración: 2h 22m.

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