Pages Navigation Menu

[Review de cine] Kingsman: El círculo dorado

Sinopsis: Después de que la base de operaciones de los Kingsman en Londres explote por los aires, Gary ‘Eggsy’ Unwin (Taron Egerton) y Merlin (Mark Strong), su compañero se ven obligados a recurrir al código de “juicio final”, que significa ir donde sus “primos” norteamericanos para formar una alianza con los Stateman una agencia secreta que tiene como fachada la venta y producción de alcohol, teniendo que salvar al mundo con los agente Champaña (Jeff Bridges), Tequila (Channing Tatum), Whiskey (Pedro Pascal) y la chica detrás de la pantalla, Ginger (Halle Berry).

 

¿Una película como cualquier otra?

Quizás una de las películas que más me ha causado conflicto en el último tiempo ha sido “Kingsman: el círculo dorado”. Es esa clase de historia que te cuenta un amigo un viernes por la noche con un par de tragos encima. ¿Qué significa eso?, bueno, es posible que pase por el modo en que ocurren las cosas: son tan inverosímiles como poco probables. Se encuentra en un limbo extraño de factibilidad y lo que es derechamente fantástico. A menudo, cuando me topo con este tipo de narraciones pienso en el realismo mágico y me hago la misma pregunta que me hice en el colegio: ¿Es una redefinición del género o solo una sátira muy bien hecha?, Kingsman camina sobre esa delgada línea de manera elástica y sarcástica casi con mayor precisión que las adaptaciones actuales de los cómics de superhéroes.

Es una película que se afirma en la exacerbación de personajes y el ridículo de las premisas, jugando con la posibilidad de ser cuestiones que realmente ocurran. Sigue sin decidir si es que se la trama se centra en los detectives, en la acción misma o el humor negro y duro con el que tanto se regocija. Con el estilo único que caracterizó a la primera entrega, “Kingsman: el círculo dorado” nos muestra un mundo espejo al nuestro, donde la antagonista a primera vista parece un desquiciado con un discurso claro que esgrime más de alguna persona por internet, con argumentos sólidos pero una sórdida manera de llevarlos a cabo, haciendo que políticos respondan de un modo que de seguro han escuchado más de una vez en una conversación casual con un extremista. Eso produce que la película tenga su trama en la ejecución de estas ideologías que pretenden llevarse a cabo en su fuente  más pura y ridícula, lo que hace que unos sastres ingleses y un grupo de magnates vaqueros gringos tengan que salvar al mundo.

El humor que maneja es sarcástico y burlesco, a tal punto que llega a ser incómodo en el espectador, tanto porque sabes que podría haber otro modo de hacer las cosas como por la vergüenza ajena de ver a personas en situaciones que caben dentro del concepto de “millón de cosas que no quería ver”, siendo sumamente autoconsciente de esa sensación, se aprovecha de ello para que sacar risas incómodas en el público y reírse de ello .

Por otro lado, si bien se agradece que no caiga en redundancia narrativa, peca de superficial y generar giros gratuitos al intentar resolver todos los problemas que planteó en los primeros 20 minutos, y que va sembrando en el mismo desarrollo de la historia. Se vuelve un monstruo amorfo que busca articular humor, crítica social, discursos políticos e ideológicos, trama típica de detectives y escenas de acción espectaculares donde no hay sangre y las reglas de la física se dejaron levemente de lado. Todo en un contexto donde el tiempo es un factor que les juega en contra, ya que es un largometraje de casi dos horas y media, con puntos en los que uno podía decir sin lugar a dudas “eso estuvo de más” o “¿por qué pasó eso?”.

Sin embargo, es indiscutible que va a tener un buen recibimiento por parte del público y que va a ser una de las grandes ganadoras del 2017.   

Charlie Mic

Leave a Comment

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *