Pages Navigation Menu

Mujeres, feminismo y literatura

El mes de abril se realizó el lanzamiento de La estación de las mujeres de Carla Guelfenbein, un libro que si bien no habla del feminismo per sé, sí tiene mucha relación con él.

Para comenzar, todas sus protagonistas son mujeres, y si bien, no se habla solo de mujeres en el libro, ellas son el foco principal de este, algo que estaba totalmente vetado en un punto de nuestra historia. Por otra parte, su misma autora es una mujer, cosa que también fue censurado o muy mal visto en épocas anteriores. Y así como muchos derechos, desde leer, hasta votar y tantos otros. Estos fueron conquistados gracias a otras mujeres que nadaron contra la corriente y que lucharon por ellos.

Debemos recordar que el feminismo comienza su lucha y movimiento en el siglo XVIII. Una de las primeras obras que lo representa es Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft Godwin (madre de Mary Shelley), la que plantea el derecho de la mujer a la educación. Sin embargo, muchos dirían que esta obra no forma parte del movimiento en sí, ya que no existía tal concepto, de forma oficial, en la época en que se publicó.

Para ese entonces ya había varias mujeres que publicaban libros o memorias, sin embargo, estas estaban enfocadas en un acotado tipo de libros, como las novelas románticas y doctrinales, entre otras similares. Conocemos varias historias de mujeres que publicaban con pseudónimos de hombre para evitar tanto la censura como el oprobio social. Así mismo, y gracias al ejemplo de su madre, posteriormente Mary Shelley explora otros géneros literarios, como la ciencia ficción, publicando Frankenstein en 1818 inicialmente de forma anónima.

En la segunda fase del feminismo el enfoque fue mucho más político, desde el derecho de propiedad, de tener un trabajo, del sufragio y derechos dentro del matrimonio. Se podría decir que la lucha, desde la literatura, estaba un paso más adelante y que el reclamo de estos derechos debían ser el enfoque, usando como apoyo toda publicación posible.

En relación a la literatura y sus círculos, la primera vez que una mujer gana el Nobel de Literatura es en 1909, Selma Lagerlöf fue reconocida por sus cuentos, siendo El maravilloso viaje de Nils Holgersson uno de los más famosos, traducido a diferentes idiomas. Sin embargo, el reconocimiento de las mujeres en la literatura fue escaso en estos premios, haciendo saltos de décadas para encontrar a otra mujer premiada con este importante galardón. Es necesario destacar, por lo mismo, a Gabriela Mistral como la primera mujer iberoamericana en ser reconocida en 1945.

En esta segunda ola del feminismo (considerando al principio de la segunda fase como la primera) el enfoque es mucho más diverso, sin embargo, un tema toma especial fuerza: los derechos reproductivos. Y en ese sentido, hay muchas autoras que lo desarrollan en sus libros ampliando de forma importante la visión de las propias mujeres sobre sus cuerpos y derechos dentro de la literatura. Autoras como Simone de Beauvoir (pueden leer la reseña de Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir) fueron fundamentales al momento de dar un vuelco a la literatura feminista, proponiendo su punto de vista como válido a pesar de los detractores que pudieran tener.

Ya en la tercera ola del feminismo es donde se cuestiona lo femenino, entre otras cosas, la literatura ya tiene cada vez menos restricciones con las mujeres y nos hemos abierto el camino como autoras reconocidas, como líderes de movimiento y como líderes de opinión. Actualmente, tanto como lectoras, como autoras y como editoras la mujer comienza a tener su voz propia, y a exigir que sea escuchada. Y, en adelante, no hay manera de quedarnos abajo.

Sin duda ha sido un camino arduo para las mujeres en la literatura, al igual que en muchos otros aspectos. Sin embargo, el viaje no ha terminado y cada una de nosotras es una parte importante de ello. Carla Guelfenbein plasma en su novela distintos tipos de mujeres, de esas con las que podemos sentirnos identificadas, sentir empatía e incluso reprochar sus actitudes. De esta forma, la autora plasma el mundo de las mujeres desde una perspectiva particular, con la que puedes o no, sentirte identificado.

Leave a Comment

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *