SINOPSIS: Harvey Milk, fue el primer político abiertamente homosexual elegido para ocupar un cargo público en Estados Unidos. La historia comienza cuando, a los cuarenta años, cansado de huir de sí mismo, Milk decide salir del armario e irse a vivir con Scott Smith, su eterno compañero. Ambos abren un negocio que no tarda en convertirse en el punto de encuentro de los homosexuales del barrio. Milk se convierte en su portavoz y, para defender sus derechos, no duda en enfrentarse con empresarios, sindicatos y políticos intolerantes. Su valentía le anima a probar suerte en los cargos públicos, lo que en teoría le ofrece la mejor tribuna para defender los intereses de las minorías, pero en la práctica está lleno de obstáculos.

TÍTULO ORIGINAL: Milk
AÑO: 2008
DURACIÓN: 128 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Gus Van Sant
GUIÓN: Dustin Lance Black
REPARTO: Sean Penn, James Franco,
Emile Hirsch, Josh Brolin, Diego Luna, Alison Pill
GÉNERO: Drama / Biográfico.

Con un par de años de vida, “Mi nombre es Harvey Milk” es, a todas luces, una película “oscarizable”. Su factura conservada puede dejar a algunos inclusive con gusto a poco, teniendo la premisa de que el tema que trata es, por lo bajo, algo complejo y entramado.

Pero Gus Van Sant logra reencontrarse con el público principal, con el espectador medio, y le entrega una cinta que se separa de sus más cercanas obras como la seudo-poética “Elefante” y la cruda “Paranoid Park”.

En “Mi nombre es Harvey Milk” Van Sant demuestra que tiene oficio y experiencia en su cargo, manejando la historia con una pulcritud y un cuidado en los detalles más que en el macro. El guionista Dustin Lance Black sabe integrarnos más que en la historia, en la causa gay (de la cual es abiertamente activista), con una fluidez interesante y un ritmo que hace de este drama una intensa proclamación, pero sin convertirse en un asfixiante panfleto político.

Las actuaciones son un punto muy alto en esta obra, con un Sean Penn sin desteñir, manteniendo su nivel acostumbrado aunque sin poder superar aún su papel en “Río Místico” (2003), por la cual también obtuvo un oscar a mejor actor. Nos interpreta a un político gay comprometido, terco, decidido, pero volátil y con un drama interno mayor a una elección perdida.

Junto a él desfilan varios reconocidos actores, ninguno sin sobrepasarse ni aburrir con el tema gay (que está presente en toda la película). Destacan Emile Hirsch (que ya había trabajado con Penn en “Into the wild”) con una chispeante actuación, James Franco con un papel más sobrio y profundo, y Diego Luna como un alma perdida sin identidad en el mundo de Milk.

Son dos horas de un biopic directo, sin tapujos, con un lenguaje algo reservado, pero claro, con la explicitud necesaria para demostrarnos que, tanto guionista como director no se vienen con rodeos. Una mezcla de imágenes de archivo reales (se utilizó en gran parte de apoyo la obra “The Times of Harvey Milk” de 1984, ganador del Oscar a mejor documental) con las propias de la película que le otorgan cierta importancia e interés para el espectador, con un correctísimo trabajo de edición y de fotografía.

El trabajo de vestuario es excelente, así como el de la personificación de los distintos personajes, entregándonos un aspecto visual muy bien acabado y que le otorga todo el realismo posible y necesario.

“Mi nombre es Harvey Milk” posee una mirada concreta sobre un hecho que, si bien se conoce desde el comienzo, y no logra ser lo más importante en la película, sirve de excusa para demostrarnos una situación que para los más liberales puede ser inconcebible en la actualidad, pero que en su momento regía con una oscura legalidad en Estados Unidos. Recomendable totalmente, salvo que sea homofóbico.

Nota: 7/10.

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