SINOPSIS: Suecia, siglo XIV. La peste negra asola Europa. El caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan de Tierra Santa, tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas. El caballero es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios.

TÍTULO ORIGINAL: Det sjunde inseglet (The Seventh Seal)
AÑO: 1957
DURACIÓN: 96 min.
PAÍS: Suecia
DIRECTOR: Ingmar Bergman
GUIÓN: Ingmar Bergman
MÚSICA: Erik Nordgren
FOTOGRAFÍA: Gunnar Fischer (B&W)
REPARTO: Max von Sydow, Gunnar Björnstrand,
Nils Poppe, Bibi Andersson, Bengt Ekerot
GÉNERO: Drama

Ingmar Bergman nos escribe y dirige la historia de la vuelta a casa de un caballero medieval y su escudero luego de combatir en las Cruzadas, encontrándose en su camino con un panorama devastado por la peste y el fanatismo religioso.

“El séptimo sello” posee el escenario temporal perfecto para representarnos una búsqueda metafísica existencialista del caballero, a la vez que mantiene una novedosa disputa con la Muerte, encarnada en una larga partida de ajedrez.

Las actuaciones son correctas, destacando un excelente Max Von Sydow como el caballero dudoso y sediento de respuestas, y su contraparte Bengt Ekerot como una Muerte evasiva y misteriosa. De hecho el personaje más sincero y abierto a responder y aconsejar es el escudero ateo, interpretado por un fresco Gunnar Björnstrand, parte también de la crítica del director.

Si bien la ambientación es del medioevo, las preguntas planteadas y la forma de desarrollo de la película son bastante modernas, con excelentes diálogos y un diseño de personajes preciso donde hasta el más pequeño tiene una importancia vital en la historia.

Bergman dirige “El séptimo sello” con un toque teatralizado, profundo, con una lentitud en el avance de la película, pero que no produce letargo alguno. Es más, aquel pensamiento crítico y confrontacional del protagonista brinda el interés necesario para mantenernos atentos en la poco más de hora y media de duración.

Es importante mencionar que el desarrollo de la cinta es plano, sin sobresaltos ni grandes sorpresas, pero que guarda en su dirección una sobriedad y seriedad que se agradecen. La música ofrece piezas intensas y que adornan con maestría perfecta las andanzas de los viajeros.

“El séptimo sello” puede tener más de medio siglo de vida, pero tanto su temática como sus interrogantes están tan presentes en la actualidad como el hecho de que la mayoría aún no recibe una respuesta exacta.

Con un final que le demuestra a su protagonista la cruda realidad, esta obra en su conjunto es una interesante diatriba, más que directa, a una de las épocas más oscuras de la historia del hombre.

Me declaro abiertamente un ignorante acerca de la filmografía de Bergman, y si no fuera por una amiga que me la recomendó probablemente nunca habría visto esta película, así que no puedo ser más objetivo respecto a ella. Lo único que puedo decir ahora, para resumir, es que “El séptimo sello” invita a ver, por lo menos, un par de películas más del director sueco.

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