SINOPSIS: Nueva versión del cuento clásico de “Caperucita Roja”. En una aldea medieval atemorizada por la aparición de un hombre lobo, vive Valerie (Amanda Seyfried), una joven que está enamorada de un joven leñador huérfano.

TÍTULO ORIGINAL: Red Riding Hood
AÑO: 2011
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Catherine Hardwicke
GUIÓN: David Johnson
MÚSICA: Alex Heffes, Brian Reitzell
FOTOGRAFÍA: Mandy Walker
REPARTO: Amanda Seyfried, Shiloh Fernandez, Max Irons,
Gary Oldman, Julie Christie, Virginia Madsen
GÉNERO: Fantasía | Drama | Romance

En esta ocasión también pretendo ser breve, pero creo que no podré. He visto “La chica de la capa roja”, dirigida por Catherine Hardwicke (“Crepúsculo”, “A los trece”) y protagonizada por Amanda Seyfried (“Querido John”, “Chloe”). Una reversión más adulta del clásico cuento Caperucita roja.

La historia se ambienta en una época inexacta parecida a un medioevo en algún lugar alejado donde siempre cae nieve. Tenemos a la caperucita, al leñador/cazador, a la abuela, al hombre lobo… Wait! Sí, al hombre lobo. ¿Les suena a algo?

Yo creo que sí, y es que “La chica de la capa roja” adolece de todo lo que se esperaba que hiciera su directora: separase de su última dirección en la saga crepúsculo. ¿Qué nos entrega? Exactamente lo mismo; una copia con calco de su anterior incursión cinematográfica, que decae en casi los mismos problemas de la ya mencionada saga vampírica.

Hardwicke empezó como caballo inglés con una interesante “A los trece” (2003), pero ya después de eso no ha vuelto a dirigir algo, al menos, recomendable. El tratamiento visual es grandilocuente, las secuencias a espacios abiertos y los planos cerrados muy bien cuidados… pero la historia es simplemente un chiste.

Y está bien la modernización del relato, con tintes más eróticos en la pronta llegada de la adultez de Valerie (nuestra nueva Caperucita), pero el guión y su desarrollo no posee solidez para mantenerse en pie ni quince minutos. Existe un completo desinterés por la historia y sus personajes.

Además, ya en la media hora sabemos todo el resto de la película, sin lugar a la sorpresa, convirtiendo a los giros argumentativos del desenlace en aburridos. Las actuaciones tampoco sobresalen, encontrando al menos malo a Gary Oldman (“El libro de los secretos”, “Harry Potter” y un millón más), aunque su sobriedad como intérprete lo dejan más al ridículo por ser demasiado serio.

 

Hardwicke diciéndole cómo actuar a Oldman

Así, “La chica de la capa roja” es un festín para los amantes de la saga “Crepúsculo” y nadie más. Es inconcebible cómo una idea interesante en papel puede resultar un desastre cinematográfico, y con tanto presupuesto detrás. Más allá del gusto –o disgusto –por este filme de licántropos y damiselas romanticonas –me hace falta sólo un poco de apertura crítica para decir que ésta es la peor película del año que he visto.

 

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